lunes, 24 de julio de 2017


Las decisiones y elecciones que hacemos “a puerta cerrada” cuando nadie nos ve definen las bases de nuestro carácter. Nuestro compás moral debe ser capaz de distinguir lo que es correcto de lo que no lo es. Zig Ziglar mantiene que: “Con integridad no tenemos nada que temer ya que no tenemos nada que ocultar. Con integridad haremos lo correcto por lo que no tendremos ningún sentimiento de culpa”. Los líderes en la actualidad tienen que vivir en un a casa de cristal y por tanto ser transparentes y responsables por todo lo que hacen y dicen, por lo que las honestidad y la integridad se han convertido en cualidades esenciales para su supervivencia.

Los líderes con integridad inspiran confianza a los demás. En el mundo de las organizaciones es una necesidad ya que nuestra habilidad para influenciar no se basa exclusivamente en la inteligencia o en nuestras capacidades sino que se basa en la confianza y esta requiere integridad, que es el fundamento de la influencia verdadera y duradera.

Existen dos componentes críticos para la integridad:

a).- La adherencia a principios éticos. No consiste solo en el cumplimiento de una ley o regla sino que implica el comprender la razón por la que existe.

b).- La búsqueda de un estándar establecido. Nadie es perfecto. Todos cometemos errores, pero aquellos que actúan con integridad los reconocen e intentan avanzar para realizar lo correcto.

Una investigación realizada por “The Institute of Leadership and Management”mostró que aunque el 83% de los directivos decían que sus organizaciones tenían definidos sus valores, sólo en el 38% de los casos consideraban que se encontraban alineados con ellos y hasta un 63% de los encuestados creían que en alguna ocasión se les había pedido actuar en contra de ellos. Nuestra visión y nuestros valores deben trabajar al unísono. El problema con la integridad surge cuando nos preguntamos “¿Cómo puedo conseguir lo que quiero?” en lugar de “¿Cómo puedo conseguir lo que quiero y ser la persona que quiero ser? La persona que queremos ser es más importante que las cosas que creemos que queremos conseguir.

Integridad significa:

1.- Liderar con el ejemplo. No podemos establecer políticas que los profesionales deben seguir y no actuar conforme a ellas nosotros.
2.- Defender lo que es correcto.
3.- Mantener nuestra palabra. Respetar nuestras promesas y estar cuando los demás nos necesiten.
4.- Preocuparnos por el bien común.
5.-Ser honestos cuando nadie nos mira.
6.- Hacer lo que es correcto aunque no sea popular.
7.- Mantener la lealtad ante la tentación o dificultades.
8.- No comprometernos con algún principio que no consideremos correcto aunque nos lo pidan.
9.- Tomar decisiones justas.
10.- Comunicar con honestidad y sinceridad.
11.- Reconocer a los profesionales cuándo y dónde sea  necesario.
12.- Mantener consistencia entre nuestras palabras y acciones.
13.- Tratar a todos con respeto.
Actuar con integridad como líder significa que en muchas ocasiones no vamos a ser muy queridos porque hacer lo correcto no es siempre lo más popular

La integridad se va construyendo con el tiempo, no de un día para otro. Comienza con un acto pequeño y se va desarrollando a partir de él creando una reputación de confianza y honestidad.

COMPETENCIAS BÁSICAS DE UN LÍDER

Para que un liderazgo sea eficaz y tenga garantías de éxito debe contar con un líder que posea una serie de cualidades y competencias, entre las que destaca:

1.- Autenticidad. Como ya hemos visto en una entrada anterior es fundamental a la hora de dirigir pues ayuda a generar confianza lo que fomenta el apoyo de los colaboradores y el incremento del desempeño de los equipos.

2.- Coraje. Un líder debe ser valiente y tomar decisiones, enfrentarse a los retos, buscar feedback, ser responsable de los resultados y exigir que sus profesionales también lo sean. Los colaboradores quieren líderes con decisión, que interpreten las situaciones de forma racional y con inteligencia emocional, que irradien seguridad y que sean capaces de arriesgarse.

3.- Capacidad de comunicación y escucha activa. El liderazgo se apoya en la influencia por lo que el poseer buenas habilidades de comunicación resulta esencial. Siempre hay que mantener al equipo informado de forma abierta y honesta, así como escuchar con la intención de comprender, teniendo en cuenta que la comunicación es un proceso de dos direcciones en el que nos tenemos que asegurar que hemos sido entendidos y que aceptamos el feedback. En este sentido la autora recomienda:

a).- Preparar el medio de comunicación, teniendo claro cuál es su objetivo y lo que realmente queremos transmitir.

b).- Decidir el canal de comunicación que vamos a emplear teniendo en cuenta las preferencias de nuestro interlocutor.

c).- Procurar transmitir el mensaje confirmando que el receptor lo entiende.

d).- Recibir feedback sobre el mismo, manteniendo una mente abierta.

e).-  Evaluar la eficacia de la comunicación, analizando si han existido barreras para que nuestro mensaje llegue claramente a los receptores.

f).- Adoptar medidas correctoras si lo estimamos apropiado.

4.- Determinación. Es el deseo de hacer el trabajo e incluye características tales como iniciativa, persistencia y empuje. En el caso de los líderes implica que éstos creen sus causas y estén decididos a que salgan adelante. Requiere la capacidad de no rendirse  a pesar de los obstáculos que se puedan ir presentando, por lo que el compromiso es fundamental, así como la paciencia y la persistencia para alcanzar los objetivos marcados.

5.- Inteligencia emocional. Incluye, entre otras, las siguientes habilidades: la capacidad de entender nuestra respuesta emocional ante las situaciones y ante los sentimientos y emociones de los demás, la habilidad de autogestionarnos y automotivarnos, la capacidad de empatía y las habilidades para expresar nuestras emociones y para comunicarlas eficazmente.

6.- Flexibilidad. Ésta promueve la creatividad y facilita la mejora. Las organizaciones atraviesan diversos ciclos en su evolución y los líderes flexibles se encuentran mejor preparados para efectuar las transiciones de los equipos a través de los cambios.

7.- Gratitud. Liderando con una actitud de agradecimiento permite apreciar las pequeñas contribuciones y reconocerlas.

8.- Humildad. Los verdaderos líderes se caracterizan por preferir servir a ser servidos y utilizan su poder para ayudar al desarrollo de los demás.

9.- Inspiración. El líder inspirador es capaz de crear un sentimiento de dirección y de propósito en sus profesionales para lograr alcanzar las metas fijadas imprimiendo esperanza y optimismo en la organización.

10.- Sentido del humor. Una buena actitud atrae a las personas. Los profesionales prefieren  tener líderes que muestran que tienen un gran sentido del humor porque entre otras cosas minimiza las diferencias de estatus que existen y promueve la interacción. Los líderes que utilizan el humor hacen que los que les rodean se sientan más cómodos en su presencia.

11.- Conocimiento. Los líderes deben mostrar competencia y tener un amplio conocimiento sobre el sector en el que se mueve para poder tomar buenas e informadas decisiones. Deben tener una actitud de aprendizaje continuo para sobrevivir a los competidores y para gestionar el cambio.

12.- Generosidad. El líder debe sentir un genuino interés por el equipo que incluye el respeto y apreciación de cada uno de sus integrantes.

13.- Integridad, sentido de responsabilidad  y nobleza, como hemos analizado al comienzo de la entrada.

14.- Responsabilidad social. Los grandes líderes no solo se centran en su organización y en sus profesionales sino en la sociedad en su conjunto y se preocupan por hacer una contribución significativa.

15.- Visión. Los mejores líderes son capaces de crear una visión que proyecte optimismo y que inspire a los demás a trabajar para alcanzarla. Infunden pasión y energía a su trabajo y en el de aquellos a los que lideran.

16.- Capacidad para unir. Los grandes líderes construyen grandes equipos. Trabajan para unir y no para dividir y construir puentes es uno de sus principales objetivos. Se esfuerzan por conocer a sus colaboradores y en averiguar que les mueve y cuáles son sus valores para ayudarles a que puedan dar lo mejor de sí mismos.

17.- Sabiduría. Es fundamental para el liderazgo ya que es la aplicación eficaz del conocimiento. Es discernimiento, discreción, entendimiento y visión.


18.- Entusiasmo. Es uno de los más poderosos motores para lograr el éxito. No se puede conseguir nada grande sin entusiasmo que nos va a dar la energía necesaria para seguir siempre adelante. Los líderes se centran en las oportunidades y no en los problemas, no se sientan y esperan pasivamente a que las cosas ocurran o a que alguien actúe. Actúan mientras los demás esperan y son capaces de ver el vaso medio lleno y no medio vacío.

martes, 27 de junio de 2017

Evitar peleas con tu hijo adolescente

Muchos padres de adolescentes viven esta época de la vida de sus hijos con un exceso de sufrimiento. Y también en un muchos casos, la relación familiar se convierte en una sucesión de batallas campales.
Eso no es beneficioso para nadie. Para los padres es un desastre porque su vida se convierte en un infierno y para los chicos y chicas también lo es porque pueden llegar a perder una referencia, la de sus padres, que es fundamental para que su proceso de maduración sea saludable. Pero incluso en las situaciones más difíciles es posible hacer algo para reconducir las cosas. La determinación de empezar a cambiar lo que está sucediendo debe partir de los padres y deben ser estos que, al fin y al cabo son los adultos, los que con su actuación consigan que la adolescencia de sus hijos sea un periodo más plácido.
Para ello pueden poner en práctica una estrategia basada en seis pasos que conseguirá que las peleas sean mucho más infrecuentes o hasta inexistentes.
  1. 1.- Nunca grites. Si eres padre o madre de una adolescente imponte como regla no gritarle jamás. Es un hecho que cuando comenzamos a gritar es mucho más difícil controlarnos y el descontrol es justo lo contrario de lo que necesitas con tu hijo adolescente. Así que la primera recomendación es que siempre, incluso en los momentos más difíciles, mantengas la calma. Además piensa en qué es lo que quieres que aprenda tu hijo, seguro que pretendes que se convierta en un adulto respetuoso. Para conseguirlo debes comenzar por mostrarle respeto tú a él. Así que lo más importante es que toda vuestra relación esté cimentada sobre el diálogo. Pero no te confundas, eso no quiere decir que no debas mantenerte firme. La firmeza no se demuestra con gritos sino con acciones. Y tu hijo adolescente necesita tu firmeza como referencia para su crecimiento.
  2. 2.- Ten paciencia. Las cosas con un adolescente, tal y como ocurría con los niños, no se consiguen en un momento. Hace falta mucha dedicación y mucha paciencia para obtener resultados. No lo olvides porque olvidarlo puede llevarte a abandonar la estrategia y perder los avances conseguidos. Y debes ser consciente que si te relajas en tus intentos de mantener una buena relación con tu hijo o hija adolescente, él o ella se sentirán abandonados o perdidos.
  3. 3.- No hagas que tu hijo o hija pague tu frustración. Ese es uno de los logros más difíciles para los padres, sobre todo los de los adolescentes que están sometidos a una mayor presión. Pero si analizas tu comportamiento es posible que descubras que muchas peleas que tienes con tu hijo adolescente y de las que le has culpado a él o ella coinciden con momentos en los que tú tenías problemas: en el trabajo, con tu pareja… Ser conscientes de que con bastante frecuencia volcamos en los hijos nuestra propia frustración es el primer paso para empezar a evitarlo.
  4. 4.- Recuerda que le quieres. No olvides nunca que es tu hijo, el mismo que hace pocos años o, incluso pocos meses, acudía a ti en busca de protección y amor. Muchos padres aseguran que hay veces que les cuesta reconocer a sus hijos en esos adolescentes malhumorados y rabiosos. Piensa que en ellos aún están aquellos niños y también los jóvenes mucho más tranquilos que serán al cabo de poco tiempo.
  5. 5.- Mantén una buena comunicación permanente. Es fundamental para los dos que te esfuerces por mantener con tu hijo o hija una buena comunicación. Busca los momentos adecuados y dedicale tiempo. Verás como consigues resultados.
  6. 6.- Recuerda el adolescente que fuiste tú. No olvidar que nosotros también pasamos por esa etapa nos ayuda a mantener la distancia con lo que ocurre. Nos sirve para poner las acciones de nuestros hijos adolescentes en perspectiva y darles la importancia que realmente tienen que, en muchos casos, es mucho más pequeña que la que en principio puede parecernos. Y además esos recuerdos pueden conseguir introducir humor en la relación, algo que siempre es beneficioso.

Por: Victoria Toro

lunes, 19 de junio de 2017



Las 7 claves del trabajo en equipo

Se suele decir que, en caso de quieras llegar rápido, camina solo y que, si el objetivo es llegar lejos, hazlo en equipo. Más allá de cualquier postulado filosófico, lo cierto es que pocas personas son autosuficientes, especialmente cuando se trata de proyectos de impacto o con grandes objetivos. No queda otra que trabajar en equipo (aunque este sea de sólo dos personas), y hay ciertas claves a tener en cuenta.

1.         Conocer las fortalezas y asignar roles en función de esto
Cada persona tiene preferencias acerca del rol que ocupa en un equipo y hay ciertos perfiles imprescindibles para que este cumpla su cometido. Belbin postula que son 9 las alternativas: desde el implementador, el ideador e incluso el inclinado a mejorar el clima de trabajo, hay funciones en las que inevitablemente nos sentimos más cómodos,  y por lo tanto, nuestro desempeño es más eficiente (en el plano individual y conjunto). Poder identificar correctamente no solo las fortalezas en cuanto a capacidades sino a preferencias facilita de gran manera el alcanzar las metas.  Supone una buena capacidad de autoevaluación.

2.         Dialogar, más que debatir
Debatir es interesante, evidencia la calidad de los argumentos y la debilidad de los ajenos, y se impone el que demuestra una posición ventajosa. Pero es aun mejor un diálogo constructivo que internaliza los puntos positivos del otro, concilia sobre estos y construye una síntesis superadora, asumiendo las tensiones como parte ineludible del proceso.

3.         Escuchar más que oír
De la mano con el punto anterior, sólo se puede lograr el diálogo propositivo a partir de una escucha activa y atenta. De poco vale defender una posición de manera inquebrantable si el objetivo es superior.

4.     Aceptar el caos e incorporar su creatividad
Ir más allá de la flexibilidad: lograr una buena relación entre la complejidad de la acción autónoma y la estructura que busca minimizar lo imprevisible. Un equipo que deja fluir su energía creadora puede alcanzar innovaciones que otros no podrían admitir.

5.         Aceptar el error – y aprender de él
El aprendizaje es más efectivo cuando nace de la experiencia. Idealmente, la experiencia es positiva, pero muchas ocasiones esta no es la situación.  Incorporar el aprendizaje de manera proactiva es clave no sólo para el trabajo en equipo, donde ya de por sí es indispensable, sino para todas las
6.         Aprehender la misión.
El hecho de que todos los integrantes del equipo puedan hacer suya el objetivo conjunto facilita cualquier cuestión. Sin esta coincidencia básica en los fundamentos no hay proyecto que se cumpla en toda su capacidad. Además, es ideal que este objetivo sea desafiante y empuje a todos fuera de su zona de confort que es de la única manera en la que se aprende.
7.         Establecer una dinámica en común
Con pautas, modos de trabajo coherentes y respetuosos del otro, responsables y con compromiso por lo asumido, siendo lo suficientemente flexibles como para que se mantenga la energía planteada en el punto 4.  Lograr esto requiere de una fuerte dosis de conocimiento dentro del equipo pero asegura que todos estén cómodos y que confíen en el otro y su potencial.

Estas son algunas claves que facilitan la creación de equipos exitosos. Sin embargo, como mencionamos, sólo la experiencia provee de las mejores tácticas y ejemplos. ¿Cómo fue la tuya?