miércoles, 26 de agosto de 2026

Éxito y perseverancia


Estos días estoy reflexionando sobre un valor muy importante para nuestro éxito en la vida: la perseverancia.

¿Dónde se aprende? ¿Cómo se transmite?

Hace unas semanas tuve el placer de compartir en el Club de lectura FESTO que lidera Jaime García, y del que tengo el honor de formar parte, el libro Fuera de serie (Outliers), de Malcolm Gladwell, dónde el autor nos ofrece una mirada muy interesante para reflexionar sobre qué oportunidades pueden favorecer nuestro éxito en la vida. Este mismo autor ya escribió La clave del éxito (The Tipping Point) e Inteligencia Intuitiva. Gladwell nos presta su punto de vista para repensar el éxito desde una perspectiva más global. Factores como tu fecha de nacimiento, el lugar del que procedes, cómo es tu familia, a qué generación perteneces o qué tipo de educación has recibido van a ser oportunidades determinantes a la hora de lograr el éxito en tu vida.

En uno de sus capítulos, Gladwell habla del aprendizaje de las matemáticas, en dónde hace hincapié en un valor fundamental: podemos llegar a dominar cualquier ciencia si estamos dispuestos a perseverar. Se trata de una actitud vital: llegaremos a dominar una profesión si estamos dispuestos a intentarlo, a experimentar y entrenar sin desfallecer hasta lograr el éxito. Alan Schoenfels, catedrático de matemáticas de Berkeley, estudió el éxito en el aprendizaje de las matemáticas. Gravaba en vídeo a sus estudiantes mientras intentaban resolver problemas. En estos vídeos demuestra que hemos de perseverar si queremos lograr el éxito. Demuestra que desde que intentamos resolver un problema hasta que llegamos a su correcta resolución hemos de dedicar tiempo para comprenderlo y que tenga sentido.

Este ejemplo con las matemáticas lo podemos extrapolar a otras materias o áreas de nuestra vida ¿Cuánto tiempo trabajas para resolver un problema antes de concluir que es demasiado complejo para solucionarlo? Este tiempo, es decir, nuestra actitud perseverante es la que va a marcar la diferencia entre el fracaso y el éxito. El éxito es una función de persistencia, obstinación y voluntad de trabajar al máximo durante el tiempo necesario para lograrlo, desistir es sinónimo de fracasar.

Yo he sido una persona muy afortunada por haberme criado en un entorno familiar, educativo y profesional dónde se me ha transmitido el valor del esfuerzo, el trabajo bien hecho y la perseverancia, desde la confianza y la esperanza se me ha permitido equivocarme y se me ha dado el tiempo para poder llegar a resolver las situaciones o problemas de los que me hice responsable.

A la edad de 15 años y cursando el bachillerato superior, tuve la “mala fortuna” de tener una pésima profesora de matemáticas. Esta mala fortuna se convirtió en una gran oportunidad. Les comenté a mis padres el problema y mi padre se puso en contacto con un ex general del ejército y retirado profesor de matemáticas de la Escola del Treball de Barcelona. Recuerdo aquellas tardes con él resolviendo problemas de trigonometría. Me daba un papel y me decía: tómate tu tiempo para resolverlo. Él estaba sentado a mi derecha, fumando su pipa y esperando hasta que yo sola resolvía el problema. Desde su paciencia, bondad, confianza y sabiduría aprendí a disfrutar de mi propio proceso de aprendizaje. No sólo logré pasar con nota la revalida del bachillerato sino que aprendí que para lograr el éxito debía perseverar.

El valor de la perseverancia lo podemos aplicar al mundo de las organizaciones, a quien está aprendiendo una nueva profesión, a padres que educan a sus hijos, a directivos que lideran un equipo, al comercial que ofrece servicio a sus clientes…¿Cuánto tiempo trabajamos en ello antes de rendirnos?

Céntrate en alguna competencia que quieras desarrollar ¿en que has de seguir trabajando?

La belleza la encontrarás en la perseverancia

Este valor forma parte de la cultura a la que pertenecemos. ¿A qué cultura perteneces tu? ¿En qué cultura se están desarrollando los miembros de tu equipo? Si queremos fomentar el desarrollo de competencias ¿qué contexto será más idóneo, la cultura de la “perseverancia” o la de “déjalo ya”? ¿Estás dispuesto a dedicar tiempo a la supervisión, a esforzarte un poco más para recoger mejores resultados?

Si como dice Malcolm Gladwell, la cultura en la que nos desarrollamos es clave a la hora de lograr el éxito, nuestro liderazgo ha de inspirarnos para crear condiciones donde la perseverancia tenga sentido.

El contexto en el que la perseverancia florece es en el de la confianza. Si creemos que lo lograremos estaremos más predispuestos a invertir el tiempo necesario para conseguirlo. Cuando no creemos en nuestro potencial desistimos antes de tiempo. Si no creemos en nosotros y no nos damos el tiempo para analizar, reflexionar y descubrir nuestras respuestas difícilmente seremos capaces de crear la cultura para que este valor se desarrolle. Cómo padres, educadores o directivos no sólo hemos de inspirarles para que perseveren, lo hemos de trasmitir desde la confianza y la esperanza su enorme potencial.

Para finalizar me gustaría compartir algunas preguntas que pueden inspirarte:
¿Quién te ha transmitido la cultura de la perseverancia?
¿En qué has de confiar para perseverar?
¿Qué significado le das a tu trabajo?
¿Cómo puedes hacer significativa tu labor?
¿Qué puede ayudarte a abordar con alegría y resolución cualquier tarea que te propongas?
¿Quién puede inspirarte para conectar perseverancia, éxito y felicidad?
¿Qué oportunidades puedes aprovechar desde tu perseverancia?
¿Qué ejemplo de perseverancia eres para tus colaboradores…?

martes, 25 de agosto de 2026

EL PREMIO A LA PERSEVERANCIA

Por: Elena Sichrovsky


 EL PREMIO A LA PERSEVERANCIA

«Eres más valiente de lo que crees, más fuerte de lo que pareces y más inteligente de lo que piensas». Palabras del personaje Christopher Robin de A. A. Milne

La primera vez que oí esa frase me acordé de algo que acababa de leer sobre un joven tremendamente dotado para el deporte. Con apenas diecinueve años, Rafael Nadal ya aspiraba a ser campeón mundial de tenis. Corría el año 2005 y, habiendo ganado su primero Grand Slam ese año y alcanzado el puesto nº 2 en el ranking de la ATP, parecía listo para encumbrarse aún más en la escala del éxito. 
Sin embargo, al cabo de varias semanas de molestias en el pie izquierdo, los médicos descubrieron que había nacido con una enfermedad poco común que le causaba hinchazón en el pie y con frecuencia le producía dolores intensos. Aquello amenazaba con truncar su carrera de un día para otro.

Ese inesperado contratiempo destrozó las aspiraciones juveniles de Rafa. Sin poder caminar —y mucho menos jugar al tenis— se sumió en una sombría espiral de depresión. Se pasaba horas echado en un sofá con la mirada perdida, o sentado en el baño llorando. Más tarde comentaría: «No me reía, no sonreía, no quería hablar. Había perdido todo apetito por la vida».

En ese momento tuvo que tomar una decisión trascendental: o se daba por vencido o seguía adelante. Si optaba por la vía fácil, se perdería  las recompensas que podía depararle la senda de las dificultades. Decidió persistir y concentrarse en la victoria, por más que se veía y sentía derrotado. No fue una decisión fácil: sufrió más lesiones, y el pie continuó molestándolo. A pesar de todo, su determinación rindió fruto: tres años más tarde llegó a ser el número uno del tenis mundial.

Hay momentos en que la vida nos asesta un golpe duro. Nuestros sueños se ven truncados, perdemos las esperanzas y nos sumimos en la desesperación. No obstante, aunque parezca que todas las circunstancias apuntan al fracaso, podemos optar por vivir victoriosamente y empeñarnos en aguantar un día más, una hora más, un minuto más. Podemos atrevernos a hacer otro intento, así tengamos miedo de fallar. Podemos tomar la decisión de amar una vez más aunque nos hayan lastimado, y de ser generosos aunque nos hayan engañado. Un día también nosotros emergeremos de la oscuridad de la noche para disfrutar de un esplendoroso amanecer.


lunes, 24 de agosto de 2026

¿Por qué a los jóvenes no les gusta la palabra liderazgo?

A esos jóvenes renuentes al liderazgo les tengo noticias: nos vamos haciendo líderes poco a poco, es irremediable, así que no se resistan y cooperen.

Considero que el liderazgo se ha convertido en un concepto genérico que empieza a tambalearse porque hoy en día sigue cargando una interminable serie de etiquetas tradicionales partiendo del dilema de si el líder nace o se hace. De ahí en adelante, la lista de etiquetas es enorme.
Lo más curioso es que a los jóvenes millennials no les gusta esa palabra y a la fecha nadie ha podido encontrar un sinónimo que remplace el viejo término de liderazgo.
Si tratamos de analizar lo que está pasando en el mundo bajo la óptica de las acciones de los líderes mundiales, podríamos tal vez entender el porqué se ha desgastado el concepto.
Por ejemplo, si le echamos un ojo a la industria automovilística, tenemos que tres de las armadoras más grandes: Volkswagen, Mitsubishi y ayer Ford, han demostrado que su ética en los negocios no ha sido de lo más correcto respetando las leyes ecológicas de diferentes países; técnicamente, con una mano en la cintura están aceptando que sus líderes tomaron decisiones no éticas que afectan a los consumidores. 
Con todo esto se me viene a la mente ¿qué nos podrían decir de los cursos y grandes enseñanzas de sus programas de capacitación para los líderes estas empresas?, ¿qué tipo de líderes están formando? y ¿cuál es el futuro de esos líderes con esas capacidades morales?
En otro ejemplo tenemos lo que pasa con los líderes políticos mundiales. En España no logran ponerse de acuerdo para crear gobierno; en el resto de Europa, los líderes políticos han creado un gran déficit en la economía y además hoy tienen que tomar terribles decisiones para defender su territorio y enfrentar grandes problemas de migración. Ello, con todos los asuntos éticos de por medio.
Si nos atravesamos a nuestro continente, los líderes están enfrentando una serie de reclamos de parte de la sociedad por temas de corrupción; líderes empresariales y políticos envueltos en escándalos de corrupción en todas las latitudes del continente y a todos los niveles.
El colmo es cuando en diferentes sociedades, al no haber supuestos líderes confiables, ni valores en las sociedades, aparecen delincuentes a quienes la sociedad les da un lugar de fama y atención. Bajo el concepto de antilíderes y ante la zozobra social, se les da más difusión a esos antivalores que a los valores mismos que dan cordura y decencia a la sociedad en general.
Debe ser por eso que en la actualidad, las #Ladys, los #Lores o los #Mirreyes aparecen como si fuera chiste y se borra la línea de la cordura social. Es seguro que ante la mezcla de falta de valores y liderazgos reconocidos, la sociedad se encuentre polarizada ante estas apariciones o fenómenos de falta de liderazgo.
Otro caso patético son los líderes políticos que hoy aparecen como salvadores de la patria, disfrazados de candidatos en todas sus diferentes versiones, los cuales usan la mentira (o su verdad a medias y acomodada) como el arma más poderosa ante la sociedad para vender sus dichos, historias y soluciones mágicas para simplemente llegar al poder.
Con todo esto, quiero suponer que cuando a los jóvenes les dicen que son líderes y que son el futuro del mundo, pues, en pocas palabras, les da tiña, se les paran los pelos y, por supuesto, son pocos los que le quiere entrar a eso de tener responsabilidades, ser carismáticos, tomar decisiones, tener gente a su mando, ser confiables, ser creativos, ser innovadores, ser congruentes, dirigir las empresas y los países a un mundo mejor, amén de dirigir un barco y enfrentar las resistencias, ser tolerantes, generar aceptación, dirigir la adaptación y promover los buenos resultados, entre otras cosillas más.
Ante el entorno que tenemos, la transformación del mundo y los malos ejemplos, ya entiendo el porqué no quieren jugar a eso de ser líderes.
A final de cuentas, considero que mientras no encontremos otra palabra nueva, les tengo malas y buenas noticias a esos jóvenes rejegos al liderazgo: líderes somos todos, nacemos humanos, con capacidades de adaptación y aprendizaje, nos vamos haciendo en el camino mejores humanos y la vida nos pone pruebas y en algún momento tendremos que tomar decisiones por nosotros mismos, por nuestros seres queridos, y en algunos casos hasta nos podremos hacer responsables de diferentes situaciones y circunstancias que no teníamos en el radar, ya sea por defensa, por gusto, porque no había de otra o porque consideramos que esa situación sí la queríamos encabezar. Así nos vamos haciendo líderes poco a poco. Es irremediable, así que flojitos y cooperando.
Fuente: Forbes México
Por: Marco V. Herrera 

viernes, 21 de agosto de 2026

El liderazgo de hoy


Fuente: Semana.com

Una de las contribuciones de los medios de comunicación, principalmente norteamericanos, durante los años 80 y 90 fue que crearon un estereotipo de liderazgo que todavía parece mantenerse. El buen líder debía tener una personalidad fuera de lo normal, un gran ego, ser competitivo y tener ambición personal. 

Diversos líderes del mundo empresarial, deportivo y político aparecían como estrellas de rock en revistas, periódicos y televisión como ejemplos de vida perfecta que nada tenían que ver con la realidad social y cultural de su entorno. Esto creó la idea de un liderazgo basado en la riqueza y la posición que ocupaban. 

Lo cierto es que el líder de hoy no debe mirarse desde esa perspectiva, como explica el filósofo y profesor de la Universidad de Vanderbilt Richard L. Daft en su libro La experiencia del liderazgo, en el cual afirma que el nuevo liderazgo no depende de la persona, la posición, las ganancias o el título que se ocupe, sino que ser líder hoy es, fundamentalmente, un acto de humildad. Esto exige tener la capacidad de inspirar, motivar, aceptar errores y dudas, confiar y aprender de los otros. Daft agrega que "anteriormente el líder competía, hoy el líder tiene que crear comunión, trabajo en equipo y colaboración". 

En ese mismo sentido, es común pensar que la condición de jefe de una organización empresarial, de un partido político, un equipo deportivo o un batallón militar garantiza el titulo de líder. El general Manuel José Bonett, ex comandante de las Fuerzas Militares, dice que "los líderes que más admiro son aquellos colombianos de veredas o pueblos que con su propia iniciativa llevan a la construcción de una escuela o una estación de Policía. Son personas sin los medios, sin ninguna posición ni poder pero que logran llegar a su meta y aportar a la comunidad". En este caso, es claro que un cargo no da el liderazgo. 

Adiós al liderazgo autocrático 

Sea empresarial, militar o político, un buen líder no debe centralizar el poder. Su función consiste en fomentar la participación, recurrir a sus colaboradores y delegar funciones. Como definen Robert Lussier y Christopher Achua en el libro Liderazgo, el líder de hoy debe tener la capacidad no sólo de influir en sus seguidores sino de ser un seguidor.

Jean-Claude Bessudo, presidente del Grupo Aviatur, opina que "es líder realmente quien permite ser cuestionado, quien permite que el acto de seguirlo sea voluntario, y lo más importante, tiene que ser capaz de mirar todos los puntos de vista". Es lo que llaman un liderazgo democrático, donde la diversidad de pensamientos tiene valor en la consecución de los objetivos. 

Otra característica errónea del líder autocrático es el olvido de la dignidad humana. Sucede en muchos casos que se tiende a mostrar más interés por las tareas y los objetivos que por las personas que trabajan en un proyecto o que se verán afectadas por las metas. El líder democrático es capaz de poner en una balanza las prioridades, para de este modo generar un buen ambiente entre sus seguidores. 

Luisa González, sicóloga de la Universidad Javeriana, explica que por desbalance entre lo humano y lo laboral es frecuente que en muchas empresas los empleados estén desmotivados. "Ser líder es transmitir la energía, es llevar el entusiasmo a otros, es cierto que debe existir la autoridad, el control, la rigidez, pero si todo se centra en eso se apaga el ánimo y la motivación, y eso no invita a una visión común sino a una obligación común", concluye González.

Síguenos en nuestras redes sociales: Liderazgo Supera
Vísita nuestra página de Internet: www.liderazgosupera.com

lunes, 17 de agosto de 2026

5 razones para ser un buen líder


Escrito por: Andrea Méndez 

Poca gente recordará a los hombres en las trincheras, pero muchos recordarán a aquellos hombres que condujeron a sus semejantes a lograr grandes cosas.

1. Marca la diferencia 
Ten en cuenta que los líderes toman decisiones cuya repercusión tiene un gran alcance. Aprovéchalo para inculcar valores y principios ya no sólo desde el punto de vista de un líder, sino desde la perspectiva de una persona cuyas palabras y comportamientos van a calar en el resto de personas que tiene a su mando, las cuales, a su vez, a través de esa experiencia, calarán a sus allegados.

2. Fomenta el cambio 
El cambio es algo constante y habitual en nuestro entorno, y uno de los aspectos más difíciles para cualquier grupo u organización es adaptarse al cambio. Un líder eficaz abrazará el desafío del cambio y lo tomará como una oportunidad para mejorar y crecer. Cambiar es positivo y constructivo, y ese es el mensaje que el buen líder ha de fomentar entre su grupo.

3. Saca lo mejor de cada uno 
Los líderes tienen la capacidad de motivar y promover la grandeza a otros. Un buen líder conoce los puntos fuertes de cada uno de su equipo y saca lo mejor de cada uno de ellos. El grupo espera que le digan qué deber hacer, pero los buenos líderes reconocen las destrezas de cada uno y saca lo mejor de todos ellos, desafiándoles a ellos mismos a ir más allá de lo que ellos creen que son capaces de llegar.

4. Aumenta el rendimiento 
Con la capacidad de sacar lo mejor de cada persona del grupo, el líder tiene la capacidad de aumentar el rendimiento global de toda su organización, y haciéndolo además de una manera satisfactoria para su trabajadores.
No siempre las decisiones de los líderes son populares entre la organización, pero un buen liderazgo no significa escoger la decisión más popular, sino la más necesaria, y haciéndolo además teniendo en cuenta a todas las partes involucradas.

5. Ayuda a los demás 
Un buen líder no sólo promueve el cambio y la mejora a sus trabajadores con fines laborales, un buen líder dedica la mayor parte de su tiempo y energía en ayudar a sus trabajadores a tener más éxito, a desempeñar mejor su función, a dar retroalimentación y proporcionar los recursos necesarios para que se de una armonía laboral y personal.

Un buen líder considera a sus trabajadores personas antes que subordinados.
Robert Stephenson dijo una vez que la manera de conseguir la felicidad es haciendo felices a los demás. Un buen líder, para poder serlo, ha de hacer felices a sus trabajadores.

Te preguntarás por qué no he nombrado al dinero. El dinero es algo atractivo, eso es obvio. De hecho, muchos de los puestos mejor pagados en las empresas conllevan alguna función de liderazgo; pero si uno de tus motivos para ser líder es el dinero, vas por el camino equivocado.

Síguenos en nuestras redes sociales: Liderazgo Supera.
Visíta nuestra página de Internet: www.liderazgosupera.com

viernes, 14 de agosto de 2026

8 Ejemplos de liderazgo de Steve Jobs




Por: 
Andres Ubierna

En su libro El camino de Steve Jobs, Jay Eliot ex vicepresidente de Apple, describe a Jobs y cuenta por qué lo considera único y un ejemplo a seguir. Tomaré algunas citas del libro para mostrar por qué pienso que Steve Jobs es un líder  del que podemos aprender mucho.


Pasión por lo que haces: Como todos los grandes líderes que he conocido y con los que he trabajado, él tiene su propio objetivo personal, casi irracional. Su obsesión es una pasión por el producto… una pasión por la perfección del producto. ¿Cómo?, es fácil: Steve es el consumidor más grande del mundo. Steve Jobs es sordo a: “No podemos” o “No debes”.

El éxito esta en los detalles: Para Steve lanzar un producto a tiempo no era tan importante como lanzarlo bien, tan creado a la perfección para el usuario como fuera posible.

Reconocer a la gente: Mientras Ian trabajaba en una tienda Apple recibió un mail que lo sorprendió. Un cliente a quien había ayudado, satisfecho e impresionado, envió un correo a Steve Jobs, en el que hablaba bien del servicio. Steve le mandó un mail a Ian  con copia al cliente: “Buen trabajo”. Imagine Ud. a un CEO de la talla de Steve Jobs respondiendo a un cliente y tomando la molestia de dar feedback a su vendedor… Otro ejemplo: Steve realmente apreciaba a su gente, les hacia notar esto, Steve nos dijo: “los artistas firman su trabajo” y decidió que los ingenieros dejasen sus firmas en la carcasa de la primera Mac
.
Crear cultura de equipo:  Steve era el maestro en convertir el cliché de la construcción de equipo en un arte. El trataba a las reuniones de equipo como una experiencia total, como un elemento esencial de la creación del producto. Motivaba en las reuniones a la discusión abierta. Las únicas veces que vi a Steve realmente frustrado fue cuando sentía que alguien no era directo o franco.

Aprender a reconocer una mala decisión y asumir responsabilidad ante todo: Estando de licencia por enfermedad, y luego de haber dejado pasar un tiempo para que su remplazo (el vicepresidente a cargo) reconociera el defecto de antena del iphone 4, lo llamó y despidió diciendo, “así no se hacen las cosas en Apple”.

Dejarse influir por los talentosos y elegir a los mejores: Cuando se trata de cazar talento, Steve nos da un gran ejemplo. Usó sus habilidades de imán de talento para una tarea: crear un equipo de ventas al por menor y lo llevó a Ron Johnson, MBA de Harvard. Actualmente la mitad de los 46 mil empleados son de las tiendas minoristas, aún cuando todos vaticinaban un error estratégico ocuparse de la venta al por menor.
Celebrar con tu gente los logros y los éxitos: Un día fuimos al sector de empaque en la planta de Mac. Él pensaba que los equipos no se embalaban rápido y bien. Enfrente de toda la gente del sector hizo que revisarán y mejorarán la forma de embalar las computadoras. Se sentía la incomodidad de la gente pero cuando terminaron todos aplaudieron y vitorearon. Entonces ordenamos pizzas y bebidas y festejamos juntos la mejora del método.

Dejar un legado para que te recuerden aun cuando no estés más: Siempre consideré el periodo en que Steve no estuvo en Apple como un exilio. Seguía siendo una presencia invisible. Incluso los empleados que llegaron después de que se había ido no podían evitar sentir su huella. Un empleado que nunca conoció a Steve me dijo: “Tenía la impresión de que todavía era su compañía”. Había la misma penetrante sensación de orgullo, energía y pasión que Steve Jobs mantenía viva en muchas personas que habían estado bajo su liderazgo.




Síguenos en nuestras redes sociales: Liderazgo Supera



jueves, 13 de agosto de 2026

Liderazgo: Los líderes se desapegan de los resultados



Por: Catálisis Liderazgo

Conocí la Ley del Desapego hace un tiempo, pero no fue sino hasta hace un año atrás que empecé a prestarle más atención.

La Ley del Desapego dice: “…para adquirir cualquier cosa en el universo físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella.” Deepak Chopra, (Libro: Las siete leyes espirituales del éxito).

Por lo general se nos enseña a buscar el control, a escribir nuestros planes y apegarnos a ellos, a establecer metas y llevar un seguimiento, y la verdad es que todo esto debe hacerse, pero el punto crítico aquí es que no debemos hacerlo como si todo dependiera de nosotros mismos y nuestro esfuerzo, sino comprender que hay una fuerza mayor, que está íntimamente conectada con nosotros, que obrará a nuestro favor si no nos obsesionamos con el resultado.

Sé que puede resultar un poco confuso, pero es como decir que queremos algo pero sin una obsesión por eso. Es dejar que las cosas fluyan sabiendo que sí ya hemos lanzado nuestra intención al universo, eso se llevará a cabo de forma natural.

Para un emprendedor, un empresario y/o hombre/mujer de negocios, esto puede ser contradictorio y no tan fácil de digerir. Al fin y al cabo, hay que hacer que las cosas pasen, pero introducir La Ley del Desapego a nuestra vida empresarial/emprendedora nos dará esa dosis de confianza y relax que necesitamos para no caer bajo los poderosos efectos del estrés y sentir que nuestra cabeza va a explotar por tantas cosas por hacer.

Muy enérgicamente te animo a leer varias veces, el estupendo libro del Dr. Deepak Chopra, Las Siete Leyes Espirituales del Éxito, y a practicarlo. Allí encontrarás 7 leyes que si las practicamos nos impulsarán enormemente en la dirección correcta hacia lo que queremos.

Durante mucho tiempo fui una persona muy ansiosa, quería ver los resultados de las cosas que hacía muy pronto, pero como puedes imaginar, eso me llevaba a ciclos de estrés continuos que se veían reflejados en dolores de cabeza y tortícolis.

Lo normal que uno hace es tomarse una pastilla, y aunque esa solución puede detener el dolor por el momento, la verdadera solución es la que encuentras cuando das con el verdadero problema. ¿Cuál era la causa? La ansiedad. ¿Por qué tenía ansiedad? Por querer un resultado inmediato. ¿Qué quería realmente? Controlar ese resultado.

En mi creencia estaba el hecho de que debía controlar la situación, pero la verdad es que sólo puedo controlar lo que está en mí ser interno, nada más. Y mi ser interno incluye el concepto que tengo de mí mismo, así como mis emociones y mi estado de ánimo.

Entender y aplicar la Ley del Desapego puede ser difícil al principio, nuestra tendencia será hacer algo, pero con el tiempo nos daremos cuenta que a veces hacer menos es obtener más.

Todos los grandes líderes se han topado en sus vidas y carreras con la ley del desapego. Desde Nelson Mandela hasta Henry Ford. Es una de las leyes universales que debemos tomar en cuenta si queremos seguir avanzando en nuestro proceso de crecimiento como líderes y personas de éxito que somos.

De nada sirve aferrarnos a un resultado y salir golpeados en nuestra salud física y emociones en el trayecto.

Lo mejor que podemos hacer, una vez que hemos hecho todo lo necesario, es dejar que las cosas fluyan, y esperar lo mejor. Aquí la ley del desapego es la clave.

¿Qué sientes que es eso que estás queriendo controlar y te está causando estrés?

Déjalo ir y verás que todo se transforma a tu beneficio. Dios/La Vida/El Universo tienen sus formas particulares para darnos las cosas que deseamos.

Coloca tu intención y deseo en el ambiente espiritual y todo se empezará a configurar para que se dé como mejor te conviene.

Lo que sí tienes que hacer es seguir actuando como sí eso que quieres ya fuese un hecho consumado, asumiendo que ya es una realidad. Piensa, siente, habla y compórtate como si ya todo estuviese aquí y ahora y por simple ley universal, todo se manifestará.

La Ley del Desapego no implica que te quedarás en tu casa acostado viendo la televisión y tomando refresco esperando que las cosas pasen. Debes actuar, debes colocar tu cuota de acción y pasión en todo lo que haces, sólo que no lo debes hacer desde la ansiedad y/o pre-ocupación. Sino desde la certeza de que eso que tienes intención de que se dé en tu vida ya está tomando la forma de su manifestación.

Entonces, sé el líder que puedes ser y empieza a aplicar la Ley del Desapego en todo lo que haces.