Liderazgo Personal
Por: Graciela Muñoz Zamora.
Llegar a ser líder de uno mismo es un enorme desafío que implica expandir algunas habilidades y capacidades que tenemos guardadas o poco desarrolladas. Una de ellas es la capacidad de definir un “fin en mente”.
·“Empezar con un fin en mente”:
Tener un fin en mente consiste en construir una imagen, un cuadro sobre como queremos que sea nuestra vida, que se convierte en el marco de referencia para evaluar nuestras acciones. Teniendo claro ese fin, podemos alinear nuestros actos en la dirección elegida, desechando aquello que nos distrae y aleja de nuestro norte. Por otro lado, nos permite estar atentos y sensibles a aquellas circunstancias o sucesos que nos acercan a nuestra visión.
Empezar con un fin en mente significa comenzar con una clara comprensión de nuestro destino. Significa saber adónde estamos yendo, y donde estamos actualmente, y dar los pasos en la dirección correcta.
Puede resultar fácil caer en la trampa de la actividad, del ajetreo de la vida, trabajar cada vez más para trepar por la escalera del éxito, y descubrir finalmente que está apoyada en la pared equivocada. Es posible estar atareados – muy ocupados- sin ser afectivos. La efectividad la podemos evaluar en función del logro avance en la perspectiva de nuestra visión personal.
A menudo las personas se encuentran logrando victorias vacías, éxitos conseguidos sacrificando aquellas cosas que de verdad son mucho más valiosas e importantes.
El hábito de “empezar con un fin en mente” se basa en el principio de que todas las cosas se crean dos veces. Siempre hay primero una creación mental, y luego una creación física.
La regla del carpintero es “medir dos veces antes de cortar”. Hay que estar seguro de que el plano, la primera creación, sea realmente lo que uno quiere. Después se levanta la casa con ladrillos y cemento. Cotidianamente uno va a la obra y despliega el plano para decidir el trabajo del día. En este caso, como en otros, comenzamos con un fin en mente.
Todas las cosas se crean dos veces, pero no todas las creaciones responden a los designios conscientes. En nuestras vidas personales, si no desarrollamos autoconciencia y no hacemos responsables de las primeras creaciones, estamos permitiendo por omisión o complacencia, que otras personas o las circunstancias externas den forma a gran parte de nuestra vida. Vivimos reactivamente los guiones que han puesto en nuestras manos la familia, los compañeros, las agendas de otras personas, las presiones; los guiones de años anteriores, de nuestra educación, de nuestro condicionamiento.
Esos guiones provienen de personas, no de principios. Surgen de nuestra vulnerabilidad, de nuestra dependencia respecto de los demás, de nuestras necesidades de aceptación y cariño, de la sensación de que importamos. Las capacidades de autoconciencia nos permiten examinar las primeras creaciones y hacernos cargo de nuestro destino, escribir o reescribir nuestro propio guión. En esta perspectiva y enfoque el liderazgo es la primera creación. Ojo que el liderazgo no es administración. La administración es la segunda creación, el liderazgo va primero.
La administración se centra en la pregunta “¿Cómo puedo hacer mejor ciertas cosas?, el liderazgo en cambio se plantea, ¿Cuáles son las cosas que quiero realizar?. En la palabras de Peter Drucker y Warren Bennis, “administrar es hacer las cosas bien, liderar es hacer las cosas correctas”. La administración busca la eficiencia en el acceso por la escalera del éxito, el liderazgo determina si la escalera esta o no apoyada en el lugar correcto.
En éste sentido tenemos mayor necesidad de una meta y una brújula (un fin en mente), y menos de un mapa de ruta. Frecuentemente no sabemos cómo será el terreno en que tenemos que atravesar, o qué necesitaremos para atravesarlo; mucho dependerá del juicio que formulemos en ese momento. Pero una brújula interna siempre nos indicará la dirección.
Dado que ya vivimos con muchos guiones que nos han transmitido, el proceso de escribir nuestros propios guiones es en realidad un proceso de cambio de paradigma o modelo mental. Cuando reconocemos los guiones inefectivos, los paradigmas incorrectos o incompletos que están en nuestra forma de relacionarnos y ver el mundo, podemos empezar a reescribir proactivamente nuestros guiones.
En este misma línea, otra de las habilidades claves del liderazgo personal se refiere a la pro actividad.





