viernes, 9 de octubre de 2026

Psicología de la fuerza de la voluntad: Cuando querer es poder.


Por: lamenteesmaravillosa.com


La psicología de la fuerza de la voluntad nos dice que nada es imposible cuando la determinación es indomable; cuando hay carisma y además, somos capaces de entrenar nuestro cerebro para tomar mejores decisiones. Tales valías personales no vienen de fábrica, sino que uno las va desarrollando con el tiempo, tomando poco a poco conciencia de sus propios límites y también de sus capacidades.

Es posible que así, de pronto, nos pueda sorprender que la psicología disponga de un ámbito dedicado en exclusiva a la fuerza de la voluntad. En realidad, no deja de formar parte de esa amplísima categoría del área motivacional y donde como ya sabemos, no faltan los terapeutas entrenados y los “coaches” especializados en enseñarnos esas herramientas para aprender a trabajar un poco mejor en pro de nuestros objetivos vitales.

No obstante, podríamos decir, sin equivocarnos, que este ámbito de estudio empezó a consolidarse a partir del 2011 tras una encuesta que llevó a cabo la APA (American Psychological Association). El objetivo era valorar el nivel de estrés de la población estadounidense, así como los factores que más solían determinarlo. Los resultados evidenciaron algo destacable.

Más de la mitad de los encuestados declararon que eran muy conscientes de que su estilo de vida no era saludable. Es más, sabían que el estrés, así como la ansiedad eran sus peores enemigos. Sin embargo, afirmaban que no tenían fuerza de voluntad para iniciar cambios, no se sentían con ánimos o con adecuadas estrategias para mejorar su situación.

¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué a veces procrastinamos tanto? ¿Por qué nos falta voluntad para hacer ejercicio, para dejar de fumar o para aunar los ánimos y la valentía suficiente para luchar por ese sueño o esa meta que siempre nos ha acompañado? La psicología de la fuerza de la voluntad nos da las respuestas.

Pero, ¿qué es realmente la “fuerza de la voluntad”?

A veces tenemos ideas equivocadas sobre diversos ámbitos del comportamiento humano. Es más, puede que incluso nosotros mismos nos hayamos visto en la siguiente situación. Hay épocas en las que nos falta por completo la fuerza de la voluntad, es como si estuviéramos en una habitación a oscuras sin saber qué hacer, cómo reaccionar y sintiendo además una indefensión absoluta. Ante este estado, no falta quien nos critica por nuestra aparente debilidad y nula capacidad de reacción.

Algo que nos deja muy claro la psicología de la fuerza de la voluntad es que esta dimensión no es genética, nadie viene con un programa instaurado que se activa cuando uno lo necesita. Es más, esa energíainterna suele ser muy sensible al estado anímico de la persona, al contexto que le rodea y a la educación recibida. Nadie nos ha enseñado estrategias para superar el miedo, la indecisión, para trabajar el auto-control o la determinación personal.

Por tanto, es importante definir en primer lugar qué entendemos por fuerza de voluntad.

“El coraje es la resistencia al miedo y el control del miedo, pero nunca la ausencia del miedo”

-Mark Twain-

Características de la fuerza de la voluntad

Según la APA (American Psychological Association) la fuerza de la voluntad es una regulación consciente del “yo” con la cual, buscar un propósito, sabiéndonos a su vez merecedores de ese objetivo.
Esta dimensión está íntimamente relacionada con la autoestima y nuestro autoconcepto.
Un aspecto importante asociado a esta dimensión es que tiene mucho que ver con la regulación de los pensamientos negativos o limitantes. Controlar esos impulsos no deseados que nos ponen cercos y muros en el horizonte es algo que debemos aprender a gestionar.
Además, se asocia también con nuestra capacidad de retrasar la gratificación. Debemos ser capaces de resistir las tentaciones a corto plazo con el fin de cumplir con los objetivos a largo plazo.

Por último, incidir una vez más en que todas estas habilidades y recursos psicológicos se pueden entrenar. De hecho, es algo que todos deberíamos hacer. Sin olvidar nunca la importancia de trasmitir a los más pequeños este tipo de estrategias motivacionales con las que guiarlos para asumir objetivos desde edades tempranas.

3 claves de la psicología de la fuerza de la voluntad

Si bien es cierto que “querer es poder”, cabe decir que siempre hay pequeños matices que tener en cuenta. Así, podríamos decir más bien que “querer es saber qué recursos debo poner en práctica para conseguir aquello que quiero y que además, puedo conseguir siendo plenamente realista”.

Uno de los trabajos más interesantes sobre la fuerza de la voluntad es el realizado por la psicóloga de la salud Kelly McGonigal. En su libro “El instinto de la fuerza de la voluntad. Cómo funciona el autocontrol”, nos enseña valiosas estrategias que pueden servirnos de ayuda y que en esencia, se resumen en tres claves. Son las siguientes.


No voy a poder

“No voy a poder”. Esta es sin duda una de las frases que más suele aparecer en nuestra mente cuando nos ponemos un propósito. En realidad, ese discurso negativo y limitante es lo primero que deberemos controlar, vencer y transformar.

Un modo de lograrlo es diciéndonos lo siguiente: “si no voy a poder, voy a crear mi propio poder”.
Lo haré deteniendo el diálogo interno negativo.
Toda negativa que aparezca en mi mente la voy a transformar en afirmaciones: “no puedo aspirar a un trabajo mejor, el mercado laboral está muy mal” ⇔ “Sí puedo aspirar a un trabajo mejor, voy a intentar ofrecer algo novedoso y de calidad”.
Voy a potenciar

Todos tenemos magníficas virtudes, capacidades y habilidades que debemos reconocer, apreciar y potenciar. Sin embargo, a veces, al estar en ciertos contextos o rodeados de algunas personas tendemos a olvidar o menospreciar esas valías.

Es momento de recordarlas, de dejar a un lado las malas influencias externas o internas que afecten a nuestra autoestima y potenciar al máximo lo que somos y valemos.
Quiero poder

La última clave es sencilla, útil y práctica. Se basa en practicar en nuestro día a día sencillas verbalizaciones. Estas serían un ejemplo:
Quiero poder sentirme mejor.
Quiero poder sentirme más fuerte.
Quiero poder superar mi pasado y dejar a un lado los pensamientos negativos.
Hoy quiero poder enfrentarme a ese miedo, a ese problema.
Mañana quiero poder conseguir ese objetivo.


Como vemos la psicología de la fuerza de la voluntad es realmente importante, útil y decisiva para nuestras vidas. Aprendamos a trabajarla,seamos conscientes de nuestros recursos internos y de que merecemos, sin duda, alcanzar de pleno cada uno de nuestros sueños.

jueves, 8 de octubre de 2026

No confundas la pasión y perseverancia con tozudez




Por: María Gutiérrez 

De Michael Jordan nadie duda que es un tío que pone toda su pasión en lo que hace y que no se rinde ni a la de tres. Seguro que sabes de aquel partido en el que jugó incluso con 40 grados de fiebre. Yo no soy nada de ver partidos de NBA y me conozco la anécdota al dedillo. Era (es) un tío pasional a tope y, sobre todo, perseverante. Sabía que era el mejor y, pese a ello o incluso por ello, no paraba de hacer todo lo humanamente posible para mejorar y ser aún mejor y mejor. 

¿Es Jordan una persona tozuda? Estoy segurísima de que sí. Absolutamente. Terco como una mula, como se suele decir. Aunque preferiría decir “determinado”, es decir, una persona con una meta clara en su mente y que trabaja minuto a minuto para llegar a ella. 

No se lleva muy bien el ser una persona terca, obstinada o determinada. Sin embargo, todos celebramos cuando alguien triunfa “casi sin esfuerzo”. ¿Realmente existe eso?¿Se puede conseguir el éxito como si nada?¿Es el éxito fácil de llegar y el que se esfuerza es que es un panoli?¿O es el éxito una idea relacionada con una meta difícil a la que se llega con pasión y con perseverancia? 

Seguro que, si has llegado a leer hasta aquí, tienes clara cuál es mi postura: Un rotundo SÍ a la última pregunta. Un SÍ a que el éxito es una idea relacionada con una meta difícil, a veces imposible, a la que se llega con pasión y con perseverancia. 

Y hace unas semanas me enteré que esa tozudez pasional o esa pasión perseverante se llama GRIT. según Angela Lee Ducworth en su libro "La Pasión y Perseverancia son el mejor indicador de éxito. Grit" en el que habla sobre este tema. Me gustaría no contarte mucho del libro para que te lo leas a gusto, pero sí lo suficiente para que te pique el gusanillo y te lo leas, que seguro que te va a interesar. 

El fondo del asunto es que la pasión y la perseverancia con la que se afronta una actividad es más garantía de éxito que el talento que se tiene para llevarla a cabo. Vamos, el “más hace el que quiere que el que puede” de toda la vida. La novedad para mí fue la rotundidad de los fundamentos psicológicos con los que apuntala este ¿nuevo? constructo psicológico. ¿Realmente es la primera vez que alguien habla sobre ello?¿O es la primera vez que se le pone una palabra concreta a algo que se suele describir con más de una?¿O es que alguien necesitaba darle rigurosidad a una idea que estaba en el aire? 

Sea como fuera es que este libro me gustó y, sobre todo, me pareció muy útil para cientos y cientos de cuestiones de mi vida: como explicar el por qué de muchos de mis éxitos y mis fracasos, como entender más sobre cómo tratar a mis amigos, como conocerme más y estar más segura de mí misma. 

Merece la pena tener grit. Merece la pena desarrollar el grit de cada uno, tanto si ya tienes mucho como si tienes poco. He llegado a la conclusión de que, de grit, nunca se anda sobrado. Puedes tener tanta pasión y perseverancia como quieras. De hecho, deberías querer tener un montón. Por eso no las confundas con la tozudez, que suele estar llena de orgullo y cerrazón mental. La tozudez tiene el vicio de llevarte por mal camino, sobre todo aquel que te aleja de otros y de las buenas ideas. Sin embargo, la pasión y la perseverancia llevan implícitas las ganas de mejorar, escuchar, aprender, superarte, ver más allá, crecer y acompañarte de otros. 

De nuevo te recomiendo que no confundas la pasión y la perseverancia con la tozudez. A veces, desde fuera, parecen lo mismo. Pero el camino al que llevan es diferente y, desde luego, la vivencia no tiene nada que ver.

miércoles, 7 de octubre de 2026

El fracaso es producto de la falta de perseverancia


Las palabras, no son buenas ni malas sólo son palabras. Hablando de este tema nos encontramos con algunos vocablos que están muy de moda y en boga, al ocupar varias líneas en las páginas de libros de crecimiento personal, auto ayuda o liderazgo, y son casi frases hechas, de conferencistas y oradores. 

Se trata de las expresiones éxito, excelencia, fracaso, las dos primeras con mucho talante y prestigio, la tercera, es decir, la denominada fracaso, no tan apreciada. En ese sentido, se habla de líderes de excelencia, ejecutivos de éxitos y, por supuesto, aquellas personas que, al no reunir ciertas características o indicadores de logros, voluntariamente, han entrado en las filas de los llamados fracasados, y digo voluntariamente, porque nadie tiene el poder para disminuirme, para descalificarme, y sacarme del juego. 

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española Fracaso significa, entre otras acepciones, “caída o ruina de una cosa, con estrépito y rompimiento” (alguien lo provocó), “suceso lastimoso y funesto” (alguien lo generó) “resultado adverso de una empresa o negocio” (Esa no era la manera o el camino). Y Fracasado, “Dícese de una persona desconceptuada a causa de los fracasos padecidos en sus intentos o aspiraciones”. Como puede comprenderse, el llamado fracaso es el resultado de una gestión de alguien o de algo. 

Cual será entonces la diferencia entre: 

Los que llegaron y los que se quedaron, en el pie de la montana 

Quienes se levantaron, y los que se mantuvieron en el piso. 

Quienes repitieron una y otra vez, una actividad, hasta lograr los resultados, y los que se cansaron y desistieron, ante el primer obstáculo. 

Aquellos que tuvieron confianza en sus destrezas, conocimientos y habilidades, y los que pensaron que las oportunidades ya habían pasado para ellos. 

Las personas que tienen fuerza de voluntad y se arriesgan por sus objetivos, y aquellas que creen que la mala suerte los acompaña. 

Los seres que cuando abren una puerta y ésta no es la correcta, se dicen a sí mismos: aprendimos, que esta puerta no es, y aquellos, que cuando abren la puerta errada, dicen: perdimos. 

Quienes asumen sus responsabilidades, a pesar de las circunstancia, y los que culpan a las circunstancia, de sus errores. 

Pues si, ante este patético e irrefutable panorama, se puede afirmar que no existen los fracasos, sino los fracasados, los que usando su libre albedrío, prefieren la comodidad, la desidia, el no atreverse, el dejar que las cosas sucedan, y al final son victimas de ellos mismo, pues como seres humanos todos tenemos, si no las mismas condiciones culturales, económicas o sociales, sí poseemos eso que se llama pasión, motivación, resistencia, cualidades básicas, fuerza interna que Dios colocó en cada uno de sus hijos, para que saliera adelante y afrontara los retos que se le presenten. 

Es cierto, que los obstáculos se magnifican cuando les tememos, y se desintegran cuando nos plantamos, con energía, frente a ellos, pero esto se da si tenemos fe, cuando reconocemos nuestras capacidades y aceptamos, que sí podemos lograrlo, que aquello que cuesta grandes esfuerzos, también proporciona grandes satisfacciones, debido a que la fe le inyecta un inmenso poder que hace que nos mantengamos de pie, aunque el camino sea escabros y lo tengamos que recorrer una y mil veces. Pensemos que si estamos pasando por alguna circunstancia adversa, es porque la podemos solventar. Aquel que piense que nada tiene, atrévase, porque no se puede perder lo que no se tiene. Juegue a ganar, apueste al éxito. 

Busque, solucione, no se regodee en las causas, ni en lamentaciones. Enfóquese en la salida, rodee al problema, él viene con su propia solución en la mochila, no se dé por vencido, cambie las auto verbalizaciones de pérdida, por convicciones de ganancias, de logros. Usted atrae lo que piensa, lo que desea, por ello invoque la ley de los resultados positivos y verá como las oportunidades lo abordan, pasan a su alrededor como pececitos de colores. Usted decide pescar o sentarse a contemplar, tranquilamente, a ver a los demás pescando, para luego decir: ¿por qué no lo logré? 

martes, 6 de octubre de 2026

¿Motivación efectiva?: La personalización

 Por: Marc Ambit




 ¿Motivación efectiva?: La personalización
Échele un vistazo a esta frase, pronunciada por un hipotético jefe o jefa a su empleado, con la intención de agradecerle su esfuerzo y motivarlo a través del reconocimiento:
“Si tu parte del proyecto no se hiciese, el Proyecto no tendría éxito”
Parece motivadora, ¿verdad? Sin duda, lo parece. Pero no lo es, en realidad no es en absoluto motivadora. Échele, si no, un vistazo a esta alternativa que le propongo:
“Si no fueses tú, el/la que hiciera ésta parte del proyecto, no tendría éxito”
¿Nota alguna diferencia entre las dos frases? ¿Qué era lo importante en la primera?: La tarea en sí. La persona carece de importancia, no aporta valor a la tarea. Es como felicitar a un volante por formar parte de la construcción de un coche: sin duda es importante, imprescindible, sin duda. Pero al pronunciar una frase así olvidamos el esfuerzo de quién ha llevado a cabo la tarea.
Por contra, la segunda frase tiene un matiz, ligero pero poderoso. Aquí lo importante ya no es la tarea, si no la manera en que la persona la lleva a cabo, ese valor que le aporta al resultado final. Sin su actuación, el resultado de la tarea no sería el que es, no tendría el valor que tiene gracias a él/ella.

Motivar está lejos de ser algo fácil, quien diga lo contrario miente (y, probablemente, no motiva bien).  Pero sí es cierto que hay algunos aspectos fáciles de recordar e implementar que vendrán a marcar la diferencia con su equipo o en su organización al completo. Orientar nuestra estrategia de motivación a las personas, a los individuos, y no a las tareas es clave para fomentar la autoestima y la automotivación.



lunes, 5 de octubre de 2026

Las 3 P’s del Líder: pasión, paciencia y perseverancia



Lic. Jacqueline González Reyes
Fuente: emprendices
http://emprendedoresnews.com


Si nos diéramos a la tarea de conocer la vida de los lideres que han pasado por nuestra historia y que han dejado huella importante en el mundo, podríamos llegar a la conclusión de que todos ellos tenían características especiales que los distinguían y que sin duda fueron las que los llevaron al lugar que ocuparon.

Se puede decir que hay que cumplir con muchos requisitos para convertirse en un gran líder, tales como: valores, capacidad de comunicarse, inteligencia emocional, social; con capacidad de planear; de fijarse metas etc. Pero, desde mi apreciación, si a un líder le faltan 3 virtudes importantes, su liderazgo podría resultar sin efecto trascendente.

¿Se puede llegar a ser un líder sin pasión, perseverancia y paciencia?..
Mi respuesta sin pensarla sería no. Uno de los comunes entre los líderes del mundo es esa fuerza interna que mueve al individuo a lograr lo que uno se propone; es importante tener ese motor que nos impulsa y entusiasma, que nos permite vibrar de manera afín hacia lo que queremos. Sin apasionamiento por nuestra visión no hay motivación y menos compromiso.

La virtud de la perseverancia y paciencia juntas hacen un equipo importante, a primera vista no parece que tenga algo que ver la paciencia con la perseverancia, pero no es así, ambas virtudes se relacionan y son imprescindibles para el desarrollo de nuestra vida en general, imaginemos lo necesarias que son pues en un líder.

Sin perseverancia nada se logra, pensemos en todas las caídas y fracasos que los lideres de nuestra historia han tenido a lo largo de su misión para conseguir sus metas, seguramente no les fue fácil llegar hasta ahí pero como dicen popularmente “el que persevera alcanza”, sin embargo son muchas las veces en que la perseverancia se quiebra por no tener paciencia en la espera.

Aunque es cierto que la perseverancia no garantiza el éxito, es imposible tener éxito sin perseverancia.

Un ejemplo para la vida, es la trascendencia de Abraham Lincoln que siendo un niño nacido en la miseria y que sin tener estudios, llegó a ser el más grande presidente en la historia de los Estados Unidos. Logró liberar a los esclavos y es considerado un ejemplo universal de valentía e integridad; en alguna ocasión él dijo: “Lo que poseo en materia de educación lo he ido recogiendo aquí y allá, bajo las exigencias de la necesidad”; ya inmiscuido en la política si él hubiera desistido la primera vez que fue derrotado en las elecciones para la vicepresidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano o si su intento de asesinato una vez electo como presidente lo hubieran desalentado, su huella no estaría impresa en los libros del mundo.

Esto demuestra que no basta con querer hacer algo, es importante que nos apasione nuestra meta; que nos mueva tanto que tal vez sea necesario intentar una y otra vez para lograr lo que nos proponemos; quizá vaya a ser importante replantearnos el objetivo en alguna ocasión; tal vez caigamos en un bache de inseguridades que nos hagan creer que ya no tiene caso seguir luchando muchas situaciones se pueden presentar a lo largo del camino a nuestra meta, lo importante es no perder de vista lo que queremos, hay que intentarlo una y otra vez de las formas que sea necesario pero con la seguridad de que si nos lo proponemos y somos pacientes el fruto de nuestra insistencia llegará tarde o temprano.

Lic. Jacqueline González Reyes
Fuente: emprendices

viernes, 2 de octubre de 2026

¿Por qué a los jóvenes no les gusta la palabra liderazgo?

por: Forbes.com.mx
Marco Herrera.

A esos jóvenes renuentes al liderazgo les tengo noticias: nos vamos haciendo líderes poco a poco, es irremediable, así que no se resistan y cooperen.

Considero que el liderazgo se ha convertido en un concepto genérico que empieza a tambalearse porque hoy en día sigue cargando una interminable serie de etiquetas tradicionales partiendo del dilema de si el líder nace o se hace. De ahí en adelante, la lista de etiquetas es enorme.

Lo más curioso es que a los jóvenes millennials no les gusta esa palabra y a la fecha nadie ha podido encontrar un sinónimo que remplace el viejo término de liderazgo.

Si tratamos de analizar lo que está pasando en el mundo bajo la óptica de las acciones de los líderes mundiales, podríamos tal vez entender el porqué se ha desgastado el concepto.

Por ejemplo, si le echamos un ojo a la industria automovilística, tenemos que tres de las armadoras más grandes: Volkswagen, Mitsubishi y ayer Ford, han demostrado que su ética en los negocios no ha sido de lo más correcto respetando las leyes ecológicas de diferentes países; técnicamente, con una mano en la cintura están aceptando que sus líderes tomaron decisiones no éticas que afectan a los consumidores.

Con todo esto se me viene a la mente ¿qué nos podrían decir de los cursos y grandes enseñanzas de sus programas de capacitación para los líderes estas empresas?, ¿qué tipo de líderes están formando? y ¿cuál es el futuro de esos líderes con esas capacidades morales?

En otro ejemplo tenemos lo que pasa con los líderes políticos mundiales. En España no logran ponerse de acuerdo para crear gobierno; en el resto de Europa, los líderes políticos han creado un gran déficit en la economía y además hoy tienen que tomar terribles decisiones para defender su territorio y enfrentar grandes problemas de migración. Ello, con todos los asuntos éticos de por medio.

Si nos atravesamos a nuestro continente, los líderes están enfrentando una serie de reclamos de parte de la sociedad por temas de corrupción; líderes empresariales y políticos envueltos en escándalos de corrupción en todas las latitudes del continente y a todos los niveles.

El colmo es cuando en diferentes sociedades, al no haber supuestos líderes confiables, ni valores en las sociedades, aparecen delincuentes a quienes la sociedad les da un lugar de fama y atención. Bajo el concepto de antilíderes y ante la zozobra social, se les da más difusión a esos antivalores que a los valores mismos que dan cordura y decencia a la sociedad en general.

Debe ser por eso que en la actualidad, las #Ladys, los #Lores o los #Mirreyes aparecen como si fuera chiste y se borra la línea de la cordura social. Es seguro que ante la mezcla de falta de valores y liderazgos reconocidos, la sociedad se encuentre polarizada ante estas apariciones o fenómenos de falta de liderazgo.

Otro caso patético son los líderes políticos que hoy aparecen como salvadores de la patria, disfrazados de candidatos en todas sus diferentes versiones, los cuales usan la mentira (o su verdad a medias y acomodada) como el arma más poderosa ante la sociedad para vender sus dichos, historias y soluciones mágicas para simplemente llegar al poder.

Con todo esto, quiero suponer que cuando a los jóvenes les dicen que son líderes y que son el futuro del mundo, pues, en pocas palabras, les da tiña, se les paran los pelos y, por supuesto, son pocos los que le quiere entrar a eso de tener responsabilidades, ser carismáticos, tomar decisiones, tener gente a su mando, ser confiables, ser creativos, ser innovadores, ser congruentes, dirigir las empresas y los países a un mundo mejor, amén de dirigir un barco y enfrentar las resistencias, ser tolerantes, generar aceptación, dirigir la adaptación y promover los buenos resultados, entre otras cosillas más.

Ante el entorno que tenemos, la transformación del mundo y los malos ejemplos, ya entiendo el porqué no quieren jugar a eso de ser líderes.

A final de cuentas, considero que mientras no encontremos otra palabra nueva, les tengo malas y buenas noticias a esos jóvenes rejegos al liderazgo: líderes somos todos, nacemos humanos, con capacidades de adaptación y aprendizaje, nos vamos haciendo en el camino mejores humanos y la vida nos pone pruebas y en algún momento tendremos que tomar decisiones por nosotros mismos, por nuestros seres queridos, y en algunos casos hasta nos podremos hacer responsables de diferentes situaciones y circunstancias que no teníamos en el radar, ya sea por defensa, por gusto, porque no había de otra o porque consideramos que esa situación sí la queríamos encabezar. Así nos vamos haciendo líderes poco a poco. Es irremediable, así que flojitos y cooperando.

Contacto:

Correo: marco.herrera@grupopublic.com

Twitter: @Marcovherrera




Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.




jueves, 1 de octubre de 2026

4 Cosas que la gente que puede se programa para “ser pobre”

4 Cosas que prueban que la gente “se programa” para no ser líder y ser pobre.

Hay quienes aseguran que el origen de la pobreza no siempre está en la ausencia de dinero, sino dentro de nuestra cabeza.

Para probar esta hipótesis, la conferencista rusa Natalia Grace expone cuatro razones en su libro Las leyes de Grace donde asegura que la miseria se origina en la forma en cómo la gente se “programa” para serlo.

1. TU MENTALIDAD
Casi siempre donde hay miseria hay algo roto o manchas y basura. Grace expone que la mugre no es una manifestación de la falta de dinero, sino que es un reflejo de la mentalidad de quien habita el lugar ocupado por el caos.

2. LA MEZQUINDAD
Mientras duela gastar en uno mismo lo único que se reflejará es una mentalidad que no puede creer que como persona se merezca lo mejor (en cualquier aspecto).

3. LOS COMPLEJOS
El problema tiene mucho de su origen en los bajos sueldos, pero también es cierto que con una cantidad pequeña de dinero es posible verse decente o verse miserable.

4. LA MENTE “PROGRAMADA”
En un entorno como el descrito, los más pequeños se acostumbran a esos escenarios faltos de higiene y dignidad; pero también se acostumbran a algo más peligroso: la mentalidad. Así, la mugre y la miseria pueden disminuir la autoestima de las personas.