miércoles, 9 de septiembre de 2026

Liderazgo Personal (Primera parte).


Liderazgo Personal


Por: Graciela Muñoz Zamora.

Llegar a ser líder de uno mismo es un enorme desafío que implica expandir algunas habilidades y capacidades que tenemos guardadas o poco desarrolladas. Una de ellas es la capacidad de definir un “fin en mente”.


·“Empezar con un fin en mente”:
Tener un fin en mente consiste en construir una imagen, un cuadro sobre como queremos que sea nuestra vida, que se convierte en el marco de referencia para evaluar nuestras acciones. Teniendo claro ese fin, podemos alinear nuestros actos en la dirección elegida, desechando aquello que nos distrae y aleja de nuestro norte. Por otro lado, nos permite estar atentos y sensibles a aquellas circunstancias o sucesos que nos acercan a nuestra visión.

Empezar con un fin en mente significa comenzar con una clara comprensión de nuestro destino. Significa saber adónde estamos yendo, y donde estamos actualmente, y dar los pasos en la dirección correcta.

Puede resultar fácil caer en la trampa de la actividad, del ajetreo de la vida, trabajar cada vez más para trepar por la escalera del éxito, y descubrir finalmente que está apoyada en la pared equivocada. Es posible estar atareados – muy ocupados- sin ser afectivos. La efectividad la podemos evaluar en función del logro avance en la perspectiva de nuestra visión personal.

A menudo las personas se encuentran logrando victorias vacías, éxitos conseguidos sacrificando aquellas cosas que de verdad son mucho más valiosas e importantes.

El hábito de “empezar con un fin en mente” se basa en el principio de que todas las cosas se crean dos veces. Siempre hay primero una creación mental, y luego una creación física.

La regla del carpintero es “medir dos veces antes de cortar”. Hay que estar seguro de que el plano, la primera creación, sea realmente lo que uno quiere. Después se levanta la casa con ladrillos y cemento. Cotidianamente uno va a la obra y despliega el plano para decidir el trabajo del día. En este caso, como en otros, comenzamos con un fin en mente.

Todas las cosas se crean dos veces, pero no todas las creaciones responden a los designios conscientes. En nuestras vidas personales, si no desarrollamos autoconciencia y no hacemos responsables de las primeras creaciones, estamos permitiendo por omisión o complacencia, que otras personas o las circunstancias externas den forma a gran parte de nuestra vida. Vivimos reactivamente los guiones que han puesto en nuestras manos la familia, los compañeros, las agendas de otras personas, las presiones; los guiones de años anteriores, de nuestra educación, de nuestro condicionamiento.

Esos guiones provienen de personas, no de principios. Surgen de nuestra vulnerabilidad, de nuestra dependencia respecto de los demás, de nuestras necesidades de aceptación y cariño, de la sensación de que importamos. Las capacidades de autoconciencia nos permiten examinar las primeras creaciones y hacernos cargo de nuestro destino, escribir o reescribir nuestro propio guión. En esta perspectiva y enfoque el liderazgo es la primera creación. Ojo que el liderazgo no es administración. La administración es la segunda creación, el liderazgo va primero.

La administración se centra en la pregunta “¿Cómo puedo hacer mejor ciertas cosas?, el liderazgo en cambio se plantea, ¿Cuáles son las cosas que quiero realizar?. En la palabras de Peter Drucker y Warren Bennis, “administrar es hacer las cosas bien, liderar es hacer las cosas correctas”. La administración busca la eficiencia en el acceso por la escalera del éxito, el liderazgo determina si la escalera esta o no apoyada en el lugar correcto.
En éste sentido tenemos mayor necesidad de una meta y una brújula (un fin en mente), y menos de un mapa de ruta. Frecuentemente no sabemos cómo será el terreno en que tenemos que atravesar, o qué necesitaremos para atravesarlo; mucho dependerá del juicio que formulemos en ese momento. Pero una brújula interna siempre nos indicará la dirección.

Dado que ya vivimos con muchos guiones que nos han transmitido, el proceso de escribir nuestros propios guiones es en realidad un proceso de cambio de paradigma o modelo mental. Cuando reconocemos los guiones inefectivos, los paradigmas incorrectos o incompletos que están en nuestra forma de relacionarnos y ver el mundo, podemos empezar a reescribir proactivamente nuestros guiones.

En este misma línea, otra de las habilidades claves del liderazgo personal se refiere a la pro actividad.

martes, 8 de septiembre de 2026

“El Secreto de los Grandes Líderes: La Voluntad y el Carácter”

Por Ana Paula Montes

Imagínate que estás en un barco, y el viento empieza a soplar muy fuerte. Algunos barcos pueden hundirse, pero los que tienen un capitán fuerte, con mucha voluntad y carácter, ¡salen adelante! Ese capitán es como tú en tu vida diaria.


¿Qué es la voluntad?

La voluntad es esa fuerza dentro de ti que te ayuda a no rendirte, aunque las cosas se pongan difíciles. ¿Alguna vez has querido dejar de hacer la tarea porque era muy difícil? Bueno, cuando usas tu voluntad, te das cuenta de que puedes con eso, y más. ¡Es como un músculo que se fortalece cada vez que lo usas!


¿Y qué es el carácter?


El carácter es lo que te hace una persona especial. Es cómo decides actuar cuando nadie está mirando. Los líderes con buen carácter siempre intentan hacer lo correcto, incluso cuando es difícil. Por ejemplo, si ves que alguien está siendo maltratado en la escuela, un buen líder no se queda callado. ¡Defiende lo que es correcto!


Liderar con el corazón
Un buen líder no solo piensa en él mismo, sino también en cómo ayudar a los demás. Quizás tienes un amigo que no entiende una lección en clase. Un buen líder lo ayuda, porque sabe que trabajar en equipo siempre es mejor.


3 consejos para fortalecer tu voluntad y carácter:


1. Practica no rendirte: Si algo es difícil, intenta una vez más. Cada vez que lo hagas, estarás fortaleciendo tu voluntad.
2. Haz lo correcto, incluso si nadie te ve: Siempre que puedas ayudar o ser honesto, hazlo. Eso construye tu carácter.
3. Cree en ti mismo: Todos los grandes líderes han tenido momentos difíciles, pero nunca dejaron de creer en lo que podían lograr.


Recuerda, ser un líder no se trata solo de mandar. Se trata de ser una persona fuerte por dentro y de usar esa fuerza para hacer del mundo un lugar mejor. ¡Tú puedes ser ese líder! Solo necesitas voluntad y carácter. ¿Listo para empezar?

lunes, 7 de septiembre de 2026

¿Qué es la perseverancia? El mundo abre paso a aquellos que saben a dónde van.



Por: Javier Iriondo


Todo el mundo se cae algunas veces, pero siempre tienes la elección de levantarte, sacudirte el polvo y comenzar de nuevo. Habrá momentos en los que parece que la situación en más grande que tú, momentos en los que creas que ya no puedes soportar más o donde el pasado duele demasiado. Te preguntaras por qué, y es ahí cuando será el momento de alzar la mirada y mirar a tus sueños, mirar a tus porqués y superar el miedo al cambio. Esa es la respuesta a la pregunta qué es perseverancia.


1. SIGNIFICADO DE PERSEVERANCIA

Perseverancia es levantarte una vez más, sacudirte el polvo y decidir que a pesar de las circunstancias, seguirás caminando. Por supuesto también es una de las claves del éxito porque no lo olvides: el mundo abre paso a aquellos que saben a dónde van.

No importa lo que otros hagan, piensen, critiquen o digan. Tú tienes que recorrer tu propio camino y descubrir tu propio potencial. Eres más grande de lo que crees, eres más fuerte de lo que imaginas. No te creas tus propias excusas. Tienes que ser como una pelota que cada vez que cae, rebota y vuelve a levantarse una y otra vez.

2. CÓMO SER PERSEVERANTE

Si no tenemos claro nuestro destino, no podemos trazar el rumbo y tan solo vagaremos a la deriva con la esperanza de un día llegar a buen puerto.

Necesitamos una absoluta claridad y definición de los resultados que deseamos alcanzar, ya que estos nos ayudarán a crear nuestro plan y nuestro rumbo hacia nuestro destino.

Aunque tengamos todo el conocimiento del mundo, si no tenemos un porqué bien claro y definido, algo que nos inspire, no tendremos la pasión necesaria para recorrer el camino que nos llevará hasta donde deseamos. Y, por supuesto, sin todo ello el valor de la perseverancia es nulo.

Así pues, para ser más perseverante ten muy presentes los siguientes puntos:

a) Define tus objetivos: son los que nos dan una sensación de sentido y propósito; son nuestra fuente de energía. Las metas nos da un sentido de dirección y nos ayudan a centrar nuestro enfoque y atención; y somos más felices cuando hacemos algo que nos dirige hacia lo que deseamos.

b) El poder del enfoque y la atención: una de las claves para crear un cambio duradero es aumentar nuestro nivel de conciencia sobre nuestro enfoque, aquello a lo que dirigimos nuestra atención, y dejar de procrastinar.

En cualquier cosa que te enfoques es lo que vas a sentir, sea cierto o no. Aquello a lo que más atención prestas, se convierte en tu percepción de la realidad, y es lo que acabas sintiendo y acaba dominando tus emociones.

c) Examina tu entorno y pregúntate si estás rodeado de personas tóxicas que no te permiten perseverar o todo lo contrario: si tienes la fortuna de rodearte de gente que te empodera.

d) Trabaja día a día tu inelegancia emocional

e) Y muy importante: incorpora los 5 hábitos de la resiliencia: 

1) Flexibilidad ante el cambio. La vida es cambio y está llena de “sorpresas”. Por ello, tenemos que comprender que no debemos tener miedo al cambio porque es algo natural que nos acompañara a lo largo de nuestra vida. No tenemos que verlo como una amenaza, sino como una oportunidad de crecer. Si nos aferramos a la seguridad eso genera más inseguridad. Cuánto más control queremos tener, más tensión generamos. Lo rígido se rompe, así que para ser resiliente hay que ser flexible.

2) Relativiza. Pregúntate: ¿es normal que reaccione de esta manera ante esta situación? En demasiadas ocasiones magnificamos nuestras reacciones y eso aumenta la intensidad de nuestras emociones, creando una bola que va haciéndose cada vez más grande. Si no somos capaces de tomar distancia, nos desbordaremos. Por lo debemos parar, respirar, vernos desde fuera, convertirnos en un observador de la situación para tener mejor perspectiva y una mejor visión de la situación.

3) Acepta que las cosas no van a ser siempre como nos gustaría que fuesen, ni como se supone que deberían ser. Las cosas son como son y tenemos que lidiar con ellas. Lo que sucede es lo que sucede, no podemos cambiar lo ocurrido, pero a partir de ahí somos nosotros los que damos el significado a eso (recuerda la famosa lección de Ortega y Gasset de: Yo soy yo y mis circunstancias).

Podemos magnificar o reducir, podemos verlo como una injusticia o como un reto. Cuanto más relativicemos las cosas, mejor gestionaremos nuestras emociones, nuestra vida y más resilientes seremos.

4) Autoestima. Las personas resilientes confían en si mismas, no pierden mucho tiempo lamentándose; no tienen tanto miedo a las críticas o al qué dirán. Son personas que se centran en sus objetivos y los persiguen con determinación para volver a resurgir. Y esa autoestima les permite pedir ayuda si lo consideran necesario.

5) Convierte los problemas en lecciones. Los problemas se pueden convertir en oportunidades de generar grandes cambios de vida. Las personas resilientes comprenden que las crisis van y vienen, y cada una puede aportarnos una lección de vida. Por ello, hay que aprender de ellas para crecer y superarse, y dar el lugar que se merece a la perseverancia.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Nacer y vivir para pensar en grande.

Nacer y vivir para pensar en grande.

Por: Alejandro Martínez.

¿Por qué no pensamos en grande? ¿Por qué nos da miedo el éxito profesional, económico, personal o familiar? ¿Por qué nos rendimos constantemente en el intento de ser líderes? ¿Por qué no pensamos en grande para trascender y cambiar positivamente a la sociedad?

Muchas de estas y otras preguntas relacionadas con el desarrollo de liderazgo, tuve la oportunidad de comentar con un grupo numeroso de padres y madres de familia, hace una par de semanas, en la reunión mensual de nuestro programa de Liderazgo Supera.

Las respuestas a estas dudas que he recibido en dicho encuentro y que he podido clasificar y responder, ha sido gracias al largo paso de los años al ser el Head Coach de Supera, tener relación y conocer a miles de adolescentes, familias, profesores, directores de empresas y viviendo con ¡mis propios 7 hijos pequeños y adolescentes!

Mucho de “los miedos” para ser lideres y pensar en grande son resultado de nuestra propia cultura latinoamericana en la que no se nos ha promovido ni fomentado la educación académica y cultural, tan necesarias, para ser lideres primero nosotros mismos y después formar y crear a más lideres.

Lo más grave de esta situación, es darse cuenta de manera contundente que la principal razón de esta carencia de liderazgo es resultado de no impartir de manera metodológica en los colegios, desde kínder hasta Universidad y dentro de la propia familia, estos temas tan necesarios en el mundo complejo que vivimos. Nunca se les dice a nuestros niños de primera infancia que en nuestro tiempo ya no basta ser excelente, se requiere ser líder.

Esto ha generado que por décadas, simplemente NO nos la creemos que podemos ser líderes, competir en todos los campos contra europeos, asiáticos, norteamericanos, etc. Y que, de manera especial, con nuestra vida y ejemplo podemos inspirar y transformar la vida de miles de personas. 

Nuestros adolescentes no piensan y creen que pueden aspirar a estudiar en las universidades más reconocidas del mundo, recibir becas económicas para graduarse y fundar empresas como Steve Jobs, Bill Gates o Carlos Slim. No lo creen posible porque en su entorno social inmediato no lo ven, no lo escuchan y nadie les dice que todo sueño es posible hacerlo realidad si están dispuestos a pensar en grande, como líderes y pagan el precio del trabajo duro, la perseverancia y la honestidad. 

Como lo menciono, es un tema de educación cultural, académica y familiar.

¿Cómo podemos comenzar a resolver este gran paradigma que ha permeado por generaciones en nuestros hijos, adolescentes y sociedad en general?

Tenemos que formar de manera inteligente, comenzando por nuestra propia familia, la voluntad y el carácter. La madre Teresa de Calcuta, que eligió para su vida ser líder social entre los más pobres y enfermos del mundo y que podría haber sido ser princesa porque su padre y madre formaban parte de la aristocracia y monarquía europea, decía frecuentemente: “Si quieres mostrar tu amor por el mundo, ve y comienza por amar a tu propia familia”.

El liderazgo está mucho más cerca de nosotros de lo que imaginamos pero para poder verlo, sentirlo y hacerlo nuestro, para poder realmente dominarlo como un estilo de vida positiva, debemos de estar dispuestos a ir más allá de nuestros limites mentales, de nuestra apatía como nación, de nuestra flojera mental que nos fomenta cotidianamente la ley del menor esfuerzo.

Básicamente el liderazgo es acción. Es escuchar a nuestro mentor. Es decidir comenzar a dar el primer paso en un camino a veces de soledad profunda, a veces de satisfacciones que llegarán en un muy largo plazo, a veces en entender y ver lo que de primera mano no tiene sentido y sobre todo, es mantenerse siempre en la batalla para que por más caídas que tengamos, volvernos a levantar las veces que sea necesario, haciéndonos mas fuertes y siempre dejando de sentir lastima por nosotros mismos para ver en el horizonte, el bien mayor de una sociedad que cada vez necesita más y de manera urgente, lideres que con sus acciones concretas y positivas, puedan aportar mejoras en todos los aspectos de la vida.

Así como el tema económico se resuelve trabajando, de la misma manera el pensar en grande como lideres se resuelve decidiendo pagar el precio de la constancia por los sueños que tenemos y que de nosotros dependerá hacerlos realidad o no.


Pensar en grande, aspirar a lo mejor en nuestra vida, ser lideres y formar a más lideres  para trascender en el tiempo, se resuelve con educación académica, voluntad, carácter, perseverancia, paciencia, trabajo, trabajo y mas trabajo… y muchos deseos reales y concretos de NO ser parte de una masa mediocre que, como lo describió Darwin en su época, parece que  solo aspira a: “nacer, crecer, reproducirse y morir”. ¿Qué opinan? 

9 Capacidades de Liderazgo Personal.


 9 Capacidades de Liderazgo Personal. 

Para innovar en cualquier ámbito, los líderes empiezan por la “innovación personal”. Solamente, desde esa base, los líderes pueden “liderar desde el futuro que emerge". 

Para liderar la transformación de la propia vida y de las organizaciones después, hacia un modelo de desarrollo sostenible, los líderes se han de “estirar” más que nunca. 

Christopher Baan, Phil Long yDana Pearlman, autores de la investigación cuyos resultados publican en“The Lotus. A Practice Guide for Authentic Leadership in Strategic Sustainable Development”, plantean las nueve capacidades que toda persona (líderes, facilitadores y coaches) que enfrenta al reto de una transformación en las comunidades, debe practicar, desarrollando su maestría, 9 Capacidades de Liderazgo Personal (traducción del texto original):

 #1. Estar presente. Estar presente significa estar totalmente consciente y despierto en el momento presente – físicamente, mentalmente, emocionalmente y espiritualmente. Incluye conectar con los demás, el entorno y las circunstancias. 

#2. Suspender el pensamiento y dejar ir. Es la habilidad de experimentar activamente y observar un pensamiento, suposición, juicio, patrón habitual, emoción o sensación como el miedo, la confusión, el conflicto o el deseo, y entonces refrenarse de reaccionar inmediatamente o responder a la situación.

#3. Intención alineada con un propósito superior. Es el alineamiento de la naturaleza auténtica personal con el orden natural en el mundo o en la vida. 

#4. Compasión. Tener aceptación incondicional y amabilidad hacia todas las dimensiones de uno mismo y de los demás, con independencia de la circunstancia. Incluye la habilidad de reflexionar sobre uno mismo y los demás sin juicio, pero con el reconocimiento y confianza de que los otros están haciendo lo mejor que pueden en una situación dada. 

#5. Consciencia sistémica total. La capacidad de cambiar rápidamente entre diferentes perspectivas, escalas y puntos de vista, para ver la imagen global (“big picture”), las interconexiones dentro del sistema, y ser capaz de descender hasta los pequeños detalles. 

#6. Auto-consciencia total. El proceso continuado, que dura toda la vida, de prestar atención a conocerse a uno mismo; implica la observación consciente e intencional de las diversas dimensiones del ser (física, mental, las “sombras”, emocional, espiritual). Es la capacidad de observar como uno piensa, se relaciona, siente, nota y juzga. Incluye percepciones más allá de la mente racional, incluida la intuición. 

#7. Poder personal. La habilidad de usar energía y empuje en manifestar acciones sabias en el mundo para el bien común, al tiempo que siendo consciente de la propia influencia en una situación. 

#8. Sentido del humor. La experimentación universal de simultanear diversión, risa y alegría, a partir de una experiencia, pensamiento o sensación. 

#9. Gestionar dualidades y paradojas. Es la capacidad de “sentarse” con la ambigüedad cuando se está facilitando una sesión, de gestionar polaridades, y sostener múltiples perspectivas. 

Podemos ver estas nueve capacidades como “un duro camino que recorrer”o como “una visión personal poderosa”, o como las dos, o como ninguna de las dos. En todo caso, tal vez, el punto de partida sea comenzar a conocerse en profundidad y descubrir más de nuestras competencias y patrones de comportamiento.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

La perseverancia como virtud en tu formación como líder.

Por: Mi Cumbre.
                                                                        

La perseverancia como virtud en tu formación como líder. 

La perseverancia como virtud y valor humano, significa mantenerse firme y constante en la prosecución de objetivos, opiniones o actitudes autopropuestas y empezadas, para poder llegar al final y obtener los resultados previstos, que siempre llenan de satisfacción por alcanzarlos. Empieza con la firme decisión de hacer algo, aunque no se tenga ganas de hacerlo, ni placer en obtenerlo y continua mientras se hace hasta el final. 

La perseverancia está soportada y acompañada de las virtudes de: Voluntad, disciplina, orden, constancia, persistencia, resistencia, insistencia, entereza, tenacidad, empeño, tesón, obstinación, asiduidad, persistencia, inteligencia práctica, etc. Incluso en los momentos más difíciles, para así poder esperar a las oportunidades. 

Los enemigos de la perseverancia son: Pereza, abandono, negligencia, despreocupación, desidia, desinterés, dejadez, titubeo, indeterminación, inconstancia, molicie o blandura, desaliento, ausencia de metas claras etc. La terquedad, al obstinarse en no ceder o cambiar la decisión, cuando lo razonable sea hacerlo. 

Si no se practica la virtud de la perseverancia, será muy difícil cumplir los objetivos propuestos, para cualquiera de las actividades personales, económicas, sociales o profesionales, por mucho que se hayan estudiado, programado y establecidos controles de seguimiento. Empezar a circular por la avenida propuesta, ya es difícil, continuar en ella manteniéndose hasta el final propuesto, es mucho más todavía. En esa avenida suelen salir otros senderos, que parecen atajos muy tentadores, cuyo objetivo es alejarnos de la avenida principal. Ahí es donde entra la práctica de la virtud de la perseverancia y las otras virtudes que la soportan. 

El verdadero problema para no perseverar, en el cumplimiento de las metas elegidas, empieza cuando se asume que el problema de perseverar, es de otros y para otras cosas, y no de uno. 

La perseverancia sirve para poder alcanzar las metas propuestas, pese a las dificultades internas o externas, o a la disminución de la motivación personal, que se vaya produciendo por el paso del tiempo. La perseverancia se sustenta, en el esfuerzo del trabajo a base de una sólida influencia sobre la voluntad, lo que lleva a tener un tesón continuo, para vencer las dificultades internas y externas.
 
La perseverancia debe estar dirigida hacia un buen objetivo, meta o tarea planeada, sea grande o pequeña, pues fortalece la voluntad, para continuar y así poder alcanzarla. Requiere mucha firmeza, para prolongarla a través del tiempo, pero robustece el cuerpo, la mente y el espíritu, contra los impedimentos y dificultades, tanto internas como externas y ayuda a vencer los defectos, para no flaquear en las decisiones diarias negativas.

Los padres deben inculcar en sus hijos, desde muy pequeños, y poco a poco, las virtudes del orden, del trabajo, de la constancia, de la voluntad y el esfuerzo, para que vayan responsabilizándose de sus cosas, aunque sea en conceptos simples, que les vayan permitiendo ejercerla. Más adelante, ya adultos, la perseverancia será la virtud clave, de lo denominado el mantenimiento de las cosas Todo buen mantenimiento, necesita imperiosamente de la virtud de la perseverancia, incluso de lo cotidiano, que aunque aparente ser poco importante, nunca lo es. 

La perseverancia sustituye “el me gustaría” o el “podría hacer” por el “puedo y lo hago”. El premio es la satisfacción y el orgullo que da, el deber cumplido, al haber peleado contra nuestra propia naturaleza, aún en las pequeñas cosas. 

Todas las virtudes necesitan de la ayuda y complemento de la perseverancia, sin la cual ninguna podría ser perfecta, ni siquiera mantenerse mucho tiempo en la práctica. Pero también la perseverancia, tiene que estar acompañada de otras virtudes y valores humanos, como la firmeza y la constancia en el camino ya emprendido, para poder triunfar en los propósitos, metas, objetivos, trabajos y resoluciones de ánimo, que nos hayamos propuesto, pues es una virtud que ayuda a persistir en el ejercicio del bien, a pesar de la molestia u obstáculo que su prolongación ocasione. 

martes, 1 de septiembre de 2026

4 Fortalezas de un verdadero líder.

Por: Carlos Cabrera Inn.

Las “fortalezas” de un verdadero líder, son aquellas claves quedistinguen a un líder de un jefe. Así mismo, son aquellas claves que “dejan huella” en los caminos con más obstáculos que no cualquiera se atreve a caminar, enfrentar, supera y llegar al final del mismo.

A continuación te comparto “4 fortalezas” de un verdadero líder:

1) Influencia: mucha gente confunde ésta palabra con “manipulación” y no es así, un verdadero líder es influyente en las decisiones que “mejoran, innovan, orientan, crean, motivan y negocian” para el bienestar de su equipo de trabajo, cumpliendo con los objetivos grupales o individuales establecidos. La manipulación es “forzar” a la acción o al pensamiento y la “influencia” es la negociación (ganar-ganar) sin dolo y fuerza aceptada primeramente por algún miembro de su equipo de trabajo y después del líder, la influencia es orientar y motivar a pensamientos y acciones que mejoren la actitud y calidad de vida de todos los equipos de trabajo del líder y de él mismo. 

2) Carácter: también se confunde con el “carisma”, son dos cosas totalmente diferentes, para ser líder, no siempre se requiere de un buen carisma, sino decarácter, aunque ¿qué mejor qué todos los líderes sean carismáticos no creen? … bueno, la diferencia radica en que; el carácter es la razón de ser del individuo (como lo es la “misión” de una empresa o dependencia de gobierno), el carácter es la esencia de la persona, el “carisma” es la personalidad del líder, para aclarar, comento un ejemplo; Jhon F. K. era un líder carismático y con un buen carácter que lo guío hasta ser Presidente de los E.U.A., un líder sin carisma pero con mucho carácter fue Napoleón Bonaparte quién dijo: “Los líderes son negociadores de esperanza”, su carácter fue su gran fortaleza (así como otras) qué lo guío hasta llegar a ser Gobernante Francés.

3) Innovación/Creatividad: los líderes que desarrollan sus habilidades de pensamiento creativo son más que reconocidos y exitosos, a diario se encuentran con problemas, obstáculos, inconvenientes etc., que ponen a prueba su capacidad de cambio, pensamiento analítico y toma de decisiones, dentro de ésta última, deben ser lo bastante creativos para solucionar los problemas a tiempo y prevenir futuros fracasos. La innovación y creatividad del líder no sólo existe en su trabajo o empresa (productos, servicios, procesos y sistemas), también existen primeramente en su persona y posteriormente en su equipo de trabajo. La creatividad e innovación son oportunidades de mejoramiento que “cualquier persona” puede desarrollar hasta convertirla en su fortaleza, éstas dos fortalezas también las aplica el líder en su: familia, cultura, club social, deportivo y político, es decir, en todos los aspectos de su vida. 

4) Servicio: un verdadero líder es servicial, mucha gente confunde que para ser un extraordinario líder debe “regalar o rebajar su talento/trabajo/experiencia” y no es así.Al decir que es servicial quiere decir que; es lo bastante empático, tolerante, solidario, mentor y motivador para compartir su talento y experiencia en un grupo social (político, empresarial, laboral, familiar, etc.) Con ello, su equipo de trabajo desarrolla habilidades y destrezas que se aplican con o sin el líder para resolver conflictos y/o problemas.  Un verdadero líder posee una gran calidad humana orientando a la gente a seguirlo, respete y admire. “El líder servicial prioriza a su gente antes que a él mismo”.