jueves, 18 de junio de 2026

Inteligencia emocional en el liderazgo.




La inteligencia emocional (IE) es la capacidad de entender y manejar tus propias emociones y las de las personas que te rodean. Las personas con un alto grado de inteligencia emocional saben lo que sienten, lo que significan sus emociones y cómo estas emociones pueden afectar a otras personas.

Para los líderes la inteligencia emocional es esencial para el éxito. Después de todo, ¿Quién es más probable que tenga éxito, un líder que grita a su equipo cuando está bajo estrés, o un líder que controla y evalúa con calma la situación?

Según Daniel Goleman, psicólogo estadounidense que ayudó a popularizar la IE, hay cinco elementos principales de la inteligencia emocional:

– Conciencia de sí mismo.
– La autorregulación.
– Motivación.
– Empatía.
– Las habilidades sociales.

Cuanto mayor sea la capacidad del líder para administrar cada una de estas áreas mayor será su inteligencia emocional.

#1 – Conciencia de sí mismo

Si eres consciente de ti mismo y siempre sabes cómo se sientes sabrás cómo tus emociones y tus acciones pueden afectar a las personas que te rodean. Ser consciente de uno mismo cuando se está en una posición de liderazgo también significa tener una imagen clara de tus fortalezas y debilidades, y significa comportarse con humildad.

¿Cómo mejorar su conciencia de sí mismo?

– Manteniendo un diario que ayuda a mejorar la auto-conciencia. Si empleas unos pocos minutos cada día para escribir tus pensamientos tendrás a un mayor grado de conciencia de ti mismo. 
– Reduciendo la velocidad en momentos ira u otras emociones fuertes para examinar por qué. No importa cuál sea la situación, siempre se puede elegir cómo reaccionar ante ella.

#2- Autorregulación

Los líderes que se autorregulan de forma eficaz no atacan verbalmente a otros, ni toman decisiones apresuradas o emocionales, ni consideran a las personas como estereotipos ni comprometan sus valores. La autorregulación es lo que ayuda a mantener el control.
Este elemento de la inteligencia emocional, según Goleman, cubre también la flexibilidad y el compromiso de un líder con la responsabilidad personal.

¿Cómo se puede mejorar la capacidad para autorregularse?

– Conoce tus valores dedicando algún tiempo a examinar tu "código ético". Si sabes lo que es más importante para ti no tendrás qie pensar dos veces cómo enfrentarte a una decisión moral.
– Hazte responsable sin culpar a los demás cuando algo te salga mal. Admite tus errores y haz frente a las consecuencias, cualesquiera que sean.
– Practica con calma situaciones difícil para saber reaccionar cuando tengas la oportunidad y para administrar tu emociones adecuadamente.

#3 – Motivación

Los líderes auto-motivados trabajar de forma constante hacia sus objetivos, y tienen estándares muy altos para la calidad de su trabajo.

¿Cómo puede mejorar su motivación?

– Re-examina por qué haces lo que haces – Es fácil olvidar lo que realmente te gusta o el motivo que te empuja a hacer las cosas. Por lo tanto, toma algún tiempo para recordar por qué quieres hacer las cosas. Revisa y actualiza tus objetivos para que ten energía.
– Conoce tu postura y por qué estás tan motivado
– Sé optimista y busca lo bueno, independientemente de los problemas. La adopción de esta forma de pensar puede llevar práctica, pero merece la pena el esfuerzo. Cada vez que te enfrentas a un reto, o incluso un fallo, trata de encontrar al menos una cosa buena acerca de la situación.

#4 – Empatía

Para los líderes, tener empatía es fundamental para la gestión de un equipo y para la organización exitosa. Los líderes con empatía tienen la capacidad de ponerse en la situación de otra persona. Ayudan a que las personas de su grupo o equipo se desarrollen, desafían a otros que están actuando injustamente, dan una retroalimentación constructiva, y escuchan a los que lo necesitan.
Si quieres ganar el respeto y la lealtad de los demás debes ser empático.

¿Cómo puede mejorar la empatía?

– Ponte en el lugar de otra persona para ver su punto de vista.
– Presta atención al lenguaje corporal a través el cual el otro dice, de forma inconsciente, cómo se siente.
– Responde a los sentimientos del otro y abórdalos hablando con el otro sobre ello para que éste se sienta comprendido y se muestre más receptivo y dialogante.

#5- Habilidades sociales

Los líderes que dominan las habilidades sociales de la inteligencia emocional son grandes comunicadores. Son igual de abiertos a escuchar malas noticias como buenas noticias, y son expertos en conseguir apoyar a los suyos y que se sientan con una nueva misión o proyecto.
Los líderes que tienen buenas habilidades sociales también son buenos en la gestión del cambio y en la resolución de conflictos.

¿Cómo se pueden desarrollar las habilidades sociales?

– Aprende a resolver conflictos.
– Mejora las habilidades de comunicación.

– Aprende a reconocer lo positivo que hacen otras personas.

No todo es lo que parece



Somos dueños de nuestro destino… SI… pero cuando nos suceden cosas que no acertamos a explicarnos y que nos dejan confusos y “malheridos” no nos acordamos de esa frase… nos empezamos a preguntar una y otra vez …“·¿por qué a mi?”… “¿por qué ahora?”… Empezamos a sentirnos mal por fuera y por dentro… nuestras emociones se adueñan de nosotros y toman las riendas de nuestras actuaciones… y nos enfadamos, pataleamos, lloramos, nos quejamos, nos bloqueamos… Y nada de eso nos sirve!! En el mejor de los casos solo para estar si cabe mas enfadados o mas de lo que sea que no queremos estar…

Es posible que no todos estén de acuerdo en lo que afirmo a continuación pero… yo creo que las cosas en la vida nos pasan para que aprendamos algo que necesitamos   cada uno de nosotros de cada una de ellas… y que siguen sucediendo hasta que lo aprendemos o cuando menos hasta que nos damos cuenta. Ciertamente es un aprendizaje duro… no conozco a nadie a quien le guste aprender de la adversidad voluntariamente… pero si conozco a personas que saben como usar esa adversidad para salir reforzadas de cada una de ellas… para aprender algo nuevo que les abre otras puertas a futuro. Y la buena noticia es entonces que… ¡Se puede hacer!…

Y para que puedas tu también hacerlo si te encuentras en uno de esos momentos de “adversidad” te comparto algunas preguntas que creo pueden serte de utilidad para encontrar otra perspectiva de la misma situación:

¿Cuáles son los hechos de la situación? (que está pasando de forma objetiva)
¿Qué me estoy contando yo sobre lo que está pasando?… (separa tus pensamientos negativos de los hechos)
¿de lo que pasa… de qué puedo hacerme cargo y de qué no puedo?… (solo ocúpate en aquello que si puedes gestionar)
sobre lo que puedo gestionar ¿Qué otras acciones podría tomar?
¿Qué hay en esta situación que puede servirme de aprendizaje?
 Y lo mas importante...si lo consideras un error… ¡Perdónate! porque los errores son humanos y es la forma que tenemos de aprender y de crecer y avanzar. Y en cualquier caso… aprende a aceptar la situación y desde esa posición de “no reactividad”…ponte manos a la obra sobre qué puedes hacer a partir de ese momento.

miércoles, 17 de junio de 2026

La ilusión del liderazgo.




Tomamos cursos, entramos a claustros, leemos libros, nos inscribimos en revistas y vemos la mayor cantidad de blogs sobre el liderazgo... La pregunta que aquí me hago es: ¿Verdaderamente eso es liderazgo o simplemente una ilusión?


Sin lugar a dudas la educación y la capacitación son herramientas indispensables para la superación personal o profesional, sin embargo también es cierto que adquirir estos conocimientos puede disparar en nuestro ego una ilusión, haciéndonos creer que por el simple hecho de entrar a "ese curso" o "leer ese libro" o estar en un "programa intensivo de entrenamiento que dura 3 meses" nos hace lideres.

Desde mi perspectiva, esta ilusión es muy común y creo que existe solo una forma de eliminarla: en lo personal procuro mirarme al espejo y ser honesto conmigo. No preguntarme si soy líder o no, sino ir directamente a esa pregunta que honestamente duele, a ese momento de la verdad que se basa en los hechos y en los resultados; me pregunto si los resultados de mi trabajo son extraordinarios, si mi salud es extraordinaria, si mis relaciones laborales o personales son extraordinarias. El liderazgo no se construye en ilusiones, se construye en hechos, en acciones constantes.

Si soy capaz de ser honesto conmigo y confrontarme con ese "momento de la verdad", podré entonces dar el primer paso, el cual es saber donde estoy parado y rediseñar aquello que no me esta funcionando. O bien puedo seguir esquivando esa confrontación y seguir culpando a los demás por no cumplir mis logros, puedo seguir viendo hacia afuera y culpar a mi jefe por mi desempeño o al ambiente laboral o a mi amigo por la relación que tengo con él o a mi pareja por las discusiones que pueda tener. A final de cuentas es mi decisión seguir dentro de esta ilusión o ser honesto y confrontativo con mi propio ser.


lunes, 15 de junio de 2026

8 Tipos de Motivación


M

1. Motivación extrínseca
La motivación extrínseca hace referencia a que los estímulos motivacionales vienen de fuera del individuo y del exterior de la actividad. Por tanto, los factores motivadores son recompensas externas como el dinero o el reconocimiento por parte de los demás. La motivación extrínseca no se fundamenta en la satisfacción de realizar la cadena de acciones que compone aquello que estamos haciendo, sino en una recompensa que solo está relacionada con esta de manera indirecta, como si fuese un subproducto.
Por ejemplo: un individuo puede trabajar mucho para ganar más dinero o puede estudiar muy duro por el reconocimiento social que le proporciona un buen empleo una vez haya acabado sus estudios. Una persona con motivación extrínseca por una tarea que debe entregar, trabajará duro en ella pesar de tener poco interés, pues la anticipación del reforzador externo le motivará a acabarla a tiempo.

2. Motivación intrínseca
La motivación intrínseca hace referencia a la motivación que viene del interior del individuo más que de cualquier recompensa externa. Se asocia a los deseos de autorrealización y crecimiento personal, y está relacionada con el placer que siente la persona al realizar una actividad, lo que permite que una persona se encuentre en “Estado de Flow” al realizar la misma.
Por ejemplo: un individuo que asiste a los entrenamientos de su equipo de fútbol simplemente por el placer que le supone practicar su deporte favorito.
La motivación intrínseca es el tipo de motivación más vinculado a una buena productividad, ya que allí donde se da el individuo no se limita a cumplir los mínimos necesarios para obtener la recompensa, sino que se involucra personalmente en lo que hace y decide poner en ello gran parte de su empeño.

3. Motivación positiva
La motivación positiva se refiere al proceso por el cual un individuo inicia o mantiene adherido una conducta gracias a la obtención de una recompensa positiva, sea externa o interna (por el placer de la actividad).

4. Motivación negativa
La motivación negativa hace referencia al proceso por el cual una persona inicia o se mantiene adherida a una conducta para evitar una consecuencia desagradable, tanto externa (castigo, humillación, etc.) o interna (evitar la sensación de frustración o fracaso).

Otros tipos de motivación
La literatura especializada en psicología del deporte también ha aportado información sobre otros tipos de motivación relacionados con el mundo de la actividad física y el deporte.

5. Motivación básica
La motivación básica se refiere a la base estable de la motivación que determina el nivel de compromiso de un deportista con su actividad. Se refiere al interés de un deportista por los resultados deportivos, su rendimiento personal y/o los consecuencias positivas de ambos.

6. Motivación cotidiana
La motivación cotidiana hace referencia al interés de un deportista por la actividad diaria y la gratificación inmediata que ésta produce.
7. Orientación motivacional centrada en el ego
Este tipo de motivación se refiere a que la motivación de los deportistas depende de retos y resultados en comparación con otros deportistas.

8. Orientación motivacional centrada en la tarea
La motivación depende de retos y resultados personales, e impresiones subjetivas de dominio y progreso.

Ambas orientaciones son ortogonales y no opuestas. Por tanto, pueden existir deportistas con ambas orientaciones altas, ambas orientaciones bajas, con una orientación centrada en el ego alta pero baja en la tarea y con una orientación por la tarea alta pero una orientación centrada en el ego baja.

domingo, 14 de junio de 2026

10 lecciones de liderazgo de John F. Kennedy


Nunca se había visto un fenómeno parecido en ese país, la gente lloraba impactada mientras escuchaba la noticia por la radio o la televisión, su líder más representativo había muerto. Para muchos especialistas, la muerte de John F. Kennedy ocurrió en el momento y espacio adecuados para la historia de EU y resultan indiscutibles su carisma y liderazgo para gobernar. 

Reconocido como el segundo mejor presidente de este país, sólo por detrás de Washington, John F. Kennedy dejó un legado que ha sido motivo de estudio y tema de publicación para muchos especialistas: su liderazgo.

¿Cuáles fueron los principios que inspiraron el estilo de poder de este personaje? ¿Cuáles fueron sus claves de éxito?  En su libro “El liderazgo a través de la historia”, Nacho Soriano, conferencista e historiador nos habla sobre cuáles fueron los principios que impulsaron la reputación e historia de este personaje que bien podrías analizar para implementarlo en tu propio liderazgo y en tu negocio.

Las diez claves para ser un buen líder, de John Fitzgerald Kennedy

1.- Sentido de Pertenencia. Orgulloso de ser estadounidense y de pertenecer a una de las familias más polémicas de ese país, John F. Kennedy era el representativo de un hijo amado y responsable.

Para un buen líder, sentirse identificado con su organización y sentir que pertenece a ella y su cultura organizacional, es primordial para caminar en un solo sentido. De esta forma las ambiciones profesionales del líder irán de la mano con las ambiciones productivas de la empresa. 

2.- Independencia. Su historia política fue polémica desde sus inicios. Sabía que depender de un partido lo marcaría por toda su historia, al analizar los contras de esta decisión, este personaje decidió financiar, por sí solo, su primera campaña política. Estos aires de independencia lo marcaron como un personaje político diferente a lo que estaba acostumbrada la sociedad demócrata.

Un buen líder va encaminado con los objetivos organizacionales, pero siempre tendrá marcada su personalidad y carisma, esto es fundamental para imponer su figura. 

3.- Cautela. Para John F. Kennedy las formas eran lo primero. Su figura pública cautivó la visión de toda una nación gracias, en mayor parte, al reflejo de una prensa anonadada. Años después de su fallecimiento, las historias turbias de la familia presidencial se dieron a conocer, sin embargo, el poder de liderazgo que había dejado fue más fuerte que aquellas historias.

Un líder debe ser cauteloso con sus colaboradores, clientes, proveedores y socios. La vida profesional debe estar por encima de la personal a la hora de hablar de negocios, para un buen líder, es importante separar estas dos personalidades sin dejar de ser humano. 

4.- Comunicación. Para muchos fue el momento decisivo para colocarse en la Casa Blanca. El debate presidencial antes de las elecciones fue fundamental para crear una conexión con su gente. De acuerdo con Soriano, su capacidad de oratoria y no verbal (mirada directa a la cámara, actitud con energía y confianza) derrotaron a su contrincante Nixon.

La comunicación es fundamental en una compañía, la retroalimentación constante y efectiva debe de existir en todos los rangos, de esta forma, la visión de la organización será transmitida a todos sus integrantes. 

5.- Trabajo en equipo. “Un hombre inteligente, lo es, porque se rodea de gente más inteligente que él” comentó Kennedy en algún momento de su vida política. Para este líder, rodearse de gente preparada era la clave para encontrar la solución a los problemas.

En una organización, la preparación constante de sus colaboradores asegura el éxito de la empresa. Para expertos en temas de RRHH, el trabajo en equipo es primordial para la toma correcta de decisiones. 

6.- Preparación. El trigésimo quinto presidente de EU era reconocido por sus amplios conocimientos, su capacidad de aprendizaje y su postura galante. Era una persona que se empapaba de información y que sabía decir lo correcto en el momento adecuado.

Para la formación de un buen líder, la preparación continua es fundamental. Sabe lo que sucede dentro y fuera de su empresa dará inmensas ventajas en la competencia del mercado. 

7.- Innovación. Así de sencillo, sin Kennedy el hombre no hubiera llegado a la luna. Desde sus inicios como presidente, la idea de crear una potencia tecnológica que rebasara a Rusia (país que llevaba la batuta científica en la tecnología del espacio) dominó en su mente.

“Primero, creo que esta nación debe asumir como meta el lograr que un hombre vaya a la Luna y regrese a salvo a la Tierra antes del fin de esta década. Ningún otro proyecto individual será tan impresionante para la humanidad ni más importante que los viajes de largo alcance al espacio; y ninguno será tan difícil y costoso de conseguir”.

En la actualidad, la innovación es la clave para que una empresa sobresalga de las demás, puedes tener grandes expectativas de mercado, pero si cuentas con ese punto diferenciador, el éxito está asegurado. 

8.- Serenidad. Con sólo tres años en el poder, este personaje puso temas sobre la mesa que ningún presidente había tocado hasta ese momento y pasó por situaciones extremas de tensión militar. El peligro de desatar una Guerra Nuclear durante la crisis de los misiles afloró su temple para manejar situaciones extremas.

En una organización, la serenidad de sus líderes a pesar de las adversidades crea confianza y tranquilidad con sus colaboradores, lo que desencadena en compromiso y productividad. 

9.- Sentido del humor. “No cabemos todos en el refugio de la Casa Blanca, por lo que tendremos que buscar entre todos otra solución", comentó durante una reunión con su gabinete para hablar sobre la crisis de los misiles.

Muchos expertos aseguran que todo depende de la personalidad del personaje, sin embargo, el carisma también es una actitud que puede ser alcanzable. Para los líderes en las organizaciones, ambas son fundamentales para identificarse con su gente. 

10.- Humildad. Para distintos autores, esta característica fue fundamental para construir la imagen que hasta estos momentos impone. Su sencillez ante los medios, su trato directo con la gente hicieron de este personaje algo legendario. 
Para un líder, es una cualidad que debe estar en su lista para perfeccionar. 

jueves, 11 de junio de 2026

Los líderes no buscan culpables.

      

Los líderes no buscan culpables.

Dan Bobinski explica por qué buscar soluciones a los problemas es mucho más efectivo.

Una actitud bastante común en muchas personas cuando se enfrentan a un problema es la de correr a buscar a los culpables para desahogarse de las emociones producidas por las consecuencias de dicha dificultad castigando y culpando a aquellos que pudieron ser responsables por lo sucedido, como si eso fuera a borrar o mitigar las consecuencias negativas, o como si pudiera a hacer que el problema desapareciera.

Lo que, de pronto, muchos de esos seguidores (no líderes) que emplean regularmente la estrategia de “buscar culpables” no se han preguntado es qué tan efectiva es esta y si en la práctica les hace la vida más fácil o más difícil, y si les genera consecuencias positivas o negativas.

El Director Ejecutivo del Center for Workplace Excellence y experto en liderazgo, Dan Bobinski, explica que la estrategia de “buscar culpables” no tiene cabida dentro de un liderazgo efectivo y que lo primero que debe hacer un buen líder cuando descubre un problema es tratar de buscar soluciones para resolverlo antes que cualquier otra cosa.

¿Para qué buscar culpables?

Para empezar, Bobinski parte de que muchas veces se buscan culpables para satisfacer una necesidad que se crea en las personas de recurrir a alguien para culparlo, castigarlo y así experimentar sensación de “misión cumplida” en la que quien castiga se desahoga y siente satisfecho, como si hubiera solucionado algo o como si hubiera salido de algo que tenía que hacer.

Pero el experto aclara que se trata de una falsa satisfacción ya que al encontrar culpables realmente no se ha solucionado nada y el problema continúa igual a como estaba antes de que alguien fuera señalado como responsable. En palabras de Bobinski: “No se ha dado ningún aprendizaje. No ha cambiado ningún comportamiento. Los resultados finales óptimos no han sido alcanzados”.

Él Explica que, así pueda parecer sentido común, hay muchos líderes que aún no comprenden la importancia de buscar soluciones como primera medida ante problemas de cualquier dimensión, lo cual, según él, constituye una estrategia mucho más efectiva a través de la cual se resuelve lo que no está funcionando y se pasa a aprender de lo sucedido.

Para describir la esencia de la estrategia de buscar soluciones antes que culpables, Bobinski recurre a una frase común utilizada por las madres cuando sus hijos cometen algún error e intentan delegar la culpabilidad a otro: “No me importa quién hizo el desorden; simplemente límpialo”.

Después de las soluciones vienen las causas

El hecho de que la estrategia más efectiva sea la de buscar soluciones antes que nada no quiere decir que los líderes no tengan derecho –o no deban- pasar a la parte de entender lo que sucedió. Bobinski aclara que, una vez solucionado el problema, el líder debe hacerse preguntas como ¿qué causó el problema?, ¿qué pudo haberse hecho de una manera distinta? y ¿qué haremos en el futuro para prevenir que esto vuelva a ocurrir?

Al pasar a la fase del análisis de lo que sucedió y de lo que debe cambiar, el enfoque debe ser el del aprendizaje, es decir, más que buscar culpables para castigarlos y entregarles toda la responsabilidad de lo sucedido, un líder debe llevar a su equipo a comprender las circunstancias, las razones, el error y la forma en la que todo eso debe cambiar para que las cosas salgan bien, de manera que todos aprendan de las equivocaciones y puedan tomar mejores decisiones en el futuro.

La recomendación para los directivos es analizar detenidamente qué clase de líderes son, si por lo general buscan culpables o, por el contrario, buscan soluciones, para pasar a corregir lo que no está funcionando y a liderar más efectivamente el equipo de trabajo.

miércoles, 10 de junio de 2026

Liderazgo diplomático

 




El liderazgo diplomático se basa en liderar pero saber ceder cuando se tiene que ceder, en estar más próximo a la gente que se tiene que liderar.

Si tuviéramos que luchar por alguien voluntariamente sería por un líder diplomático ya que son más justos y más humanos.

Tiene un alto sentido ético y toma en cuenta los efectos de las medidas adoptadas, las consecuencias para uno mismo y para los demás, y la norma moral por la que mide la acción.

Une los esfuerzos por un objetivo común teniendo en cuenta todas las voces de los integrantes del equipo. Define y comunica la visión y misión trabajando la estrategia en la consecución de la misma. Es conciliador y negociador. Se mantiene en calma en situaciones de crisis. Crea ambientes de trabajo colaborativos con un buen clima laboral.

Cuándo usar el tipo de liderazgo diplomático.

Empresas con un alto sentido de la ética. Son perfectos en programas de RSC (Responsabilidad Social Corporativa). Generan buenos resultados en proyectos colaborativos.

Consecuencias negativas del liderazgo diplomático.

Puede desviarse de los resultados dando prioridad a decisiones muy igualitarias. Pueden ser muy permisivos perdiendo la autoridad de cara a sus colaboradores. En ocasiones, rehuyen el conflicto provocando a la larga fricciones dentro del mismo equipo que se ve obligado a autogesionarse. De esta forma, pueden imponerse dentro de los equipos los caracteres más dominantes y tiránicos.